Visitar Botswana gastando 20 veces menos que el Rey (y sin tener que abdicar ni decir “lo siento”)

  • Nomad adventure tours: 39 Castle Street, Ciudad del cabo (Sudáfrica)
  • Teléfono: +27 214265445
  • http://www.nomadtours.co.za/page/home/
  • Precios: desde 575 euros una semana, alojamiento y comida incluidos, recorriendo el delta del Okavango y el parque nacional de Chobe

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Por: Curri

Botswana está considerado por muchos como uno de los mejores países -si no el mejor – del planeta para ver animales. La diferencia con otros países como Kenia o Tanzania es clara: mientras que en éstos es fácil ver un león, pero lo vas a compartir con otros 37 coches que le están rodeando a la misma vez que tú, en Botswana es fácil verlo también, pero además es muy probable que estés tú solo frente a él. ¿La razón? Pues seguramente obedezca a que el gobierno de Botswana busca un turismo no masivo, de alto poder adquisitivo, que se aloja en lodges de lujo asiático a los que solo se puede llegar en avioneta. Entonces, ¿hay que tener mucha pasta para visitar Botswana? No obligatoriamente. ¿Y hay que liarse a tiros con elefantes para no desentonar? No necesariamente. ¿Y solo te alojas en bungalows en los que te reciben con toallas dobladas en forma de cisne (¡verídico, lo he visto en una revista!)? No. Afortunadamente.

Existen formas más económicas y discretas de viajar por Botswana (o Botsuana, como se dice ahora). Yo lo hice hace unos años con una agencia sudafricana, Nomad Tours, aunque compré el viaje en Ámbar (que operaba con Nomad junto a la catalana Kananga). La relación calidad precio de Nomad es más que aceptable, tienen viajes por toda Africa de los más asequibles del continente y sus críticas en Internet siguen siendo muy buenas. Hacen rutas por el delta del Okavango y el parque nacional de Chobe, en Botswana, desde 575 euros 8 días, iniciando el viaje desde las Cataratas Victoria, en Zimbabwe y acabando en Johannesburgo (Sudáfrica). O lo puedes hacer al contrario, aunque cuesta un pelín más (ni idea el por qué). Duermes en tiendas de campaña comodísimas y están incluidas todas las comidas. Para los más comodones, también tienen alojamiento en lodges a precios algo más caros. El avión hasta allí es aparte, claro.

Pero vamos al turrón: las joyas de Botswana, empezando por el delta del Okavango, el delta interior mayor del mundo. Una pasada de la naturaleza en forma de laberinto de islas, lagunas y canales, que en su época de mayor plenitud puede llegar a tener una extensión inundada de 22.000 km2, similar a la provincia de Badajoz. En esta telaraña gigantesca de agua, la vida animal es impresionante y además, tiene una ventaja sobre la inmensa mayoría de parques nacionales africanos. Aquí tú ves a los animales desde otra perspectiva: los ves desde el agua en un mokoro, piragua tradicional de madera en la que caben dos personas más el conductor que va perchando. Mientras te deslizas silenciosamente en él a ras del agua, vas viendo águilas pescadoras como la de la foto, antílopes, hipopótamos, búfalos…Y con mucha suerte (pero mucha, mucha) puedes ver chapoteando a los únicos leones nadadores del planeta, los leones del Okavango. A la fuerza ahorcan, así que los leones de la zona, antes que morirse de hambre, han aprendido a nadar en época de inundaciones para zamparse a sus presas en medio de esa maraña de agua espectacular. Por supuesto, una de las sensaciones más alucinantes que puedes vivir en el Okavango es ver un elefante a pocos metros. A veces, desde el mokoro…

…y otras veces en tierra firme, tú calladito y quieto, mientras el amigo elefante trastea medio escondido en la maleza.

De vuelta a la piragua, de vez en cuando es posible que te saludes con la gente local. Algunos de ellos, como este matrimonio que nos cruzamos, utilizan el mokoro como medio de transporte en el río Okavango.

O es posible que los que te saluden a gritos desde la orilla sean niños como éstos (ya pueden estar a dos kilómetros de ti que los nenes africanos siempre te van a saludar desde lejos gritándote y con la mejor de sus sonrisas)

Otra experiencia increíble es dormir al raso o en tienda de campaña en una de los centenares de islas que se forman en el delta del Okavango, con unas puestas de sol africano, de rojo fuego, absolutamente espectaculares. Fuera del delta del Okavango, aunque no muy lejos de él, se encuentra el también maravilloso parque nacional de Chobe, 11.000 km2 de sabana y arbolado con cuatro de los big five: león, búfalo, leopardo y elefante (el rinoceronte es muy difícil de ver aquí). Nosotros nos encontramos en Chobe con estos elefantes cuando íbamos subidos en el techo del camión y la sensación de verles a tu misma altura fue brutal, entre adrenalínica y un poco de “huevos de corbata”, pa qué engañarnos…

Y por si fuera poco, Botswana tiene uno de los desiertos más extremos del planeta, el Kalahari. En él acaba sepultado el río Okavango, quedando el delta en su mínima expresión en época de sequía.

Lo dicho. Si visitas Botswana te encontrarás con un país, algo más grande que España, con algunos de los parques naturales más bellos y salvajes del planeta y en el que el lujo puede ser contemplar uno de los cielos nocturnos más estrellados del hemisferio sur. Y seguro que la única trompa que te coges es con la Shibuku Shake Shake, la cerveza local. Por cierto, la venden…en tetra brik. No va a ser todo tan guay…

De tapas ricas y baratas por Sigüenza

  • Bar de tapas La Alameda
  • Dirección: Paseo de la Alameda, 2. Sigüenza (Guadalajara)
  • Teléfono: 949 390 553
  • Las claves: tapeo rico y barato. Buen ambiente y siempre animado. Imprescindible probar sus impresionantes chipirones a la plancha -6,90 euros- y los ‘perdigachos’ -2,10 euros-. Caña o vino a 1,20 euros.
  • Twitter: @BarAlameda

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Sigüenza es una de las ciudades típicas que siempre se menciona cuando se habla de villas medievales. Hordas de turistas visitan esta bella ciudad cada fin de semana, como si de un parque temático de la Edad Media se tratara, y que sólo quieren saciar su voraz apetito gracias a sus típicos -y sabrosísimos- asados castellanos de cordero o cabrito. Esto es lo típico, lo de siempre… así que no voy a hablar de ello.

Sigüenza se merece con creces la buena fama que tiene gracias, por ejemplo, a su rica historia. Pero si hay algo que me gusta de ella es que cada vez que voy por allí no deja de sorprenderme. Siempre hay algún rincón, una esquina, algún paraje nuevo y secreto por descubrir. Sigüenza tiene algo, tiene alma.

Precisamente, una de las más agradables sorpresas que me he llevado en esta ciudad me la encontré frente a su principal arteria verde, la Alameda.

Fue aquí, vagando por esta avenida arbolada, donde una vez decidí reponer fuerzas a base de tapeo en un bar que se encuentra al comienzo de la misma, frente a la antigua ermita del Humilladero (actual oficina de Turismo de Sigüenza). En un alarde de originalidad, el bar en el que recalé fue bautizado con el nombre de ‘La Alameda’.

Me llamó la atención que estuviera especialmente animado con gente autóctona de la ciudad y no tanto por turistas. Su variedad de tapas acabó por convencerme.

Una vez dentro del bar me dejé llevar por uno de esos antojos irracionales que todos tenemos alguna vez: me dio por pedir unos chipirones a la plancha, algo no muy normal si nos encontramos en el corazón de Castilla La Mancha, en la cuna del asado, y a más de 300 kilómetros de la costa más cercana. Vamos, es lo mismo que te entre antojo de cochinillo asado estando en Benidorm.

Pues bien: ¿cómo me iba a imaginar que en el corazón de la Castilla medieval me iba a comer los mejores chipirones a la plancha de mi vida? ¡Lo prometo: ni en San Sebastián, ni en la costa andaluza, asturiana o gallega he probado chipirones mas ricos! Sé que suena un poco radical, ¡pero es así! Y mira que sólo se trata de chipirones a la plancha, sin una salsa muy elaborada. Pero tienen un sabor tan intenso y especial que le vuelven loco a uno. Y todo a un muy razonable precio de 6,90 euros la ración.

La cocina del Alameda es sencilla y sin grandes alardes. Pero la clave es la indiscutible calidad de su género y unas recetas caseras para todos los públicos que satisface a cualquier estómago con nota muy alta.

Aparte de los chipirones, también son muy recomendables las siguientes tapas y pinchos:

  • El perdigacho: una de las especialidades de la casa y que caen a cientos los fines de semana, cuando Sigüenza es un auténtico hervidero. Se trata de una rica tosta caliente con anchoa de calidad de primera y tomate. Pincho ideal para empezar a abrir el apetito junto a unas cañas. Precio: 2,10 euros la unidad.
  • Lacón a la plancha: lo preparan como los ángeles, cortado a finas lonchas -algo poco habitual, por desgracia- y con un toque de rico pimentón. Precio: 6,90 euros la ración.
  • Champiñón rebozado con alioli: el Bar La Alameda tienen un arte notable con las frituras, como mejillones tigre o gambas gabardina. Pero estos champiñones rebozados son una victoria asegurada. Es una de las tapas más populares y solicitadas. Precio: 5,90 euros la ración.

Después de llenar la panza a base de rico y barato tapeo, se impone bajar la comida con un agradable paseo. Lo típico es hacerlo por las empinadas callejuelas medievales de Sigüenza. Pero si buscamos algo realmente diferente, dejémonos llevar por los pueblos y caminos que rodean a la ciudad, como Palazuelos, Carabias, Imón, Ures y Pozancos. En un próximo post te contaré diferentes rutas por ellos. Posiblemente, es uno de mis parajes favoritos donde siempre me gusta perderme. Sobre todo en el mes de junio, cuando los campos de cereal están en su dorado apogeo antes de la siega.

Paisajes que bien me recuerdan a los que pintara Van Gogh en La Provenza…

 

A modo de aperitivo de la siguiente entrega sobre los secretos rincones de la comarca de Sigüenza, te dejo salivando con los chipirones del Alameda y con estas fotos de los paisajes que te esperan en los alrededores de la inigualable Ciudad del Doncel. Pero, por favor, ¡guarda el secreto!

Alojamientos baratos y con encanto en la comarca de Sigüenza

Por: Jaime Rull / @Rullandrock

La comarca de Sigüenza, Guadalajara, está repleta de sorpresas. Ya te adelanté algo en un anterior post. Desde que la descubriera por primera vez, allá por 1996, se ha convertido para mí en un paraje en el que siempre me gusta perderme. Es como un refugio íntimo para mí. Así que hoy te voy a desvelar diferentes alojamientos baratos y con encanto para que puedas disfrutar de todo lo que ofrece esta comarca… ¡que no es poco!. Te empezaré contando opciones en la misma ciudad, pero también en uno de los pueblos que rodean a Sigüenza, para que alucines con su entorno natural, la sucesión de pueblos de rica historia y los bellos paisajes que orbitan en torno a ella. ¡Allá vamos!

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Hostal Puerta Medina

  • Dirección: c/ Serrano Sanz 9, Sigüenza (Guadalajara)
  • Teléfono: 949 391 565 / 625 144 627
  • Correo electrónico: info@puertamedina.es
  • www.puertamedina.es

El Puerta Medina es una de las mejores y más baratas opciones de alojamiento en Sigüenza. A menos de 5 minutos a pie de la Catedral y del paseo de la Alameda, se encuentra estratégicamente ubicado en la ciudad, en pleno barrio barroco de San Roque. Además tiene una gran ventaja: dada su localización, te ahorras las empinadas cuestas que caracterizan al centro histórico de Sigüenza y te permite aparcar cerca del hostal (dato importante, si vas a viajar en coche).

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Artouste: esquí bueno, bonito y barato en el Pirineo francés

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  • Estación de esquí de Artouste (Pirineo francés)
  • Cómo llegar: en coche, a través de la carretera A-136 en Huesca, llegar al puerto de Portalet y acceder a Francia por la carretera D-934. Desvío a 15 minutos, dirección Artouste-Fabrèges
  • Precios: forfait de día desde 21,30€ hasta 29€
  • web: www.altiservice.com/es/artouste

Por Jaime Rull / @rullandrock 

Para todo amante del esquí es sobradamente conocido Formigal, uno de los mayores dominios esquiables de nuestro país ubicado en el Pirineo aragonés. Sus más de 100 kilómetros de pistas hacen que ésta sea una de las estaciones más frecuentadas en España. Este Goliat hace sombra a un pequeño David que podemos encontrar nada más cruzar la frontera con Francia. Si seguimos la carretera que sube a la estación de esquí de Formigal y pasamos de largo de sus aparcamientos, llegaremos hasta la frontera, ubicada en el puerto de Portalet. Pues bien, a tan sólo 10 – 15 minutos de la frontera, descendiendo la carretera que nos adentra en el valle francés de Ossau, nos encontramos con un desvío. En él se puede leer:

Artouste – Fabrèges

Salimos de la carretera a nuestra mano izquierda y, bordeando un embalse de más de 1 kilómetro de longitud que da al entorno un toque idílico -pero artificial-, llegamos a nuestro destino, la estación de esquí de Artouste. El núcleo de la urbanización se encuentra a un nivel muy bajo, apenas 1.000 metros de altitud, por tanto no hay que preocuparse si a nuestra llegada no vemos nieve.

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El precio del forfait es muy ajustado, entre 26 y 29 euros y es posible encontrar interesantes y jugosas promociones. Se accede a las pistas a través de un viejo telecabina de 6 plazas que cumple perfectamente su cometido, a pesar de su avanzada edad.

2014-02-22 13.49.31Esta es una nota dominante que nos transporta en el tiempo hasta la década de los 80: todos los remontes son antiguos, especialmente las telesillas, pero también es cierto que esta estación no necesita más y otorga un toque ‘vintage’ con su punto de encanto.

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Artouste es una estación con cerca de 30 kilometros de pistas, pero 30 kilometros de verdad. Nada más salir de la telecabina nos encontraremos con un buen espesor de nieve y con unas espectaculares vistas sobre el Valle de Ossau y el imponente pico Midi d’Ossau. Por momentos, uno cree estar en un diminuto Zermatt pirenaico con un primo lejano del aún más imponente Matterhorn.

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El sector Sagette, que puedes ver en la foto de arriba, está formado por una pista de debutantes, una pista balizada para trineos y un kidpark, y es el que tiene las mejores vistas al Midi d’Ossau. Este es el sector al que llegamos al salir de la telecabina que nos lleva desde la base de la estación. El grueso de las pistas de Artouste se encuentran al otro lado de la montaña, a las que se acceden mediante un telesquí. Cuando remontamos este desnivel descubrimos el diamante en bruto de esta pequeña estación: largas pistas azules, rojas y negras con un desnivel francamente bueno.

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Hay tres zonas claramente definidas: el sector Arracou, en el que un telesquí da acceso a una fácil pista azul.

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En el sector Soussouéu se puede disfrutar de divertidas pistas azules y rojas que discurren por bosques de pinos y hayas.

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Por último, el sector Séous nos ofrece un muy bien diseñado park, un circuito de ski-cross y pistas anchas donde disfrutar a buena velocidad con giros amplios y conducidos.

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Así mismo, una divertida pista roja y otra negra que transcurren por el bosque conduce al telesilla más bajo de la estación y que te coloca en 15 minutos en la cota más elevada de la misma.

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En resumen, Artouste es una pequeña estación con pistas realmente disfrutonas, muy bien pisadas y cuidadas; ofrece un paisaje realmente espectacular y es una gran opción para conocer las maravillas del Pirineo central francés, en las que brilla sobre todas ellas esa hipnótica montaña que es el Midi d’Ossau.

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Si tienes pensado pasa rmás de 3-4 días en el valle de Tena o en Formigal, te recomiendo que hagas una incursión francesa para pasar un gran día de esquí en Artouste y, de paso, te des un pequeño homenaje gastronómico. ¿Dónde? En la pequeña y acogedora Creperie de l’Ours, justo a la salida de la base del telecabina, donde te podrás chupar los dedos con alguna de las múltiples fondues, raclettes y platos regionales que ofrecen.

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¡No te pierdas Artouste, te lo dice un sibarita… accidental!

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Croquetas de choco con “mucho arte” en la playa de Bolonia

Vacas en la playa de Bolonia

  • Las Rejas: playa de Bolonia, (Cádiz).
  • Teléfono: 956 688 546 / 685 010 274
  • Claves: especialidad en croquetas de choco, frituras y pescado fresco traído diariamente de la lonja de Barbate. Tarta casera de queso espectacular.
  • Precio: 25-30 euros.
  • www.lasrejasrestaurante.es

Por: Curri

Desde que las probé el verano pasado, soñaba con volver a catarlas: las croquetas de choco de Las Rejas, en la playa de Bolonia. Si ya es difícil comer unas buenas croquetas estilo madre, unas de choco (o sepia), ni te cuento. Las últimas que había probado en Madrid y Tarifa eran ladrilletes infumables, secas y apelmazadas. Así que, hace algunos fines de semana, aprovechando una escapada de despedida de verano en Tarifa, para Las Rejas que nos fuimos. Veníamos de una excursión por el maravilloso Parque Natural de Los Alcornocales (Muy recomendable, por cierto. La hicimos con Genatur a solo 8 euros por persona) y llegábamos con un hambre canino.

En unos minutos las teníamos sobre la mesa: de pequeño tamaño, jugosas, con el sabor a mar de un choco fresco recién traído de la lonja de Barbate y con la cremosidad que le proporciona la tinta fresca del calamar recién extraída (aquí el tema tinta congelada no lo trabajan). De acompañamiento, unas simples papas fritas caseras, que no es poco. Unas croquetas espectaculares.

Croquetas de choco de Las Rejas

Pedimos también para compartir unas tortillitas de camarones, nada grasientas y con un rebozado ligero y sabroso. Muy ricas.

Tortillitas de camarones de Las Rejas

De segundos, un arroz con marisco a buen precio (10 euros), y aconsejados por José, uno de los dueños, pedimos también un mero y un lenguado fresquísimos. Este último solo para valientes, tamaño XXL.

Mero plancha en Las Rejas en Bolonia

La sorpresa llegó con el postre. Una amiga, buena clienta de Las Rejas, pidió tarta de queso para ella. Siendo un postre que bordan en Asturias, Cantabria, Euskadi, y en general en el norte de España, no pensé que en Cádiz existiera una tarta de queso de tal nivelón. Ésta:

Brutal la tarta de queso de Las Rejas

Si el aspecto ya invita a hincar la cuchara con furor, el sabor es impagable. Se la devoramos. Gloria bendita, amigos. De las mejores que he probado nunca.

Y no puedo olvidarme de los simpatiquísimos dueños de Las Rejas, los hermanos José, Isabel (Cuqui) y Carlos, que llevan 27 años (desde los tiempos en que “solo iban a Bolonia cuatro windsurfistas chalaos”)  atendiendo a los clientes con todo el “arte” y la gracia del mundo que solo puede tener un gaditano.

Carlos, Isabel y José, los simpatiquísimos dueños de Las Rejas, en Bolonia

Y con ese gracejo nos contaba Cuqui la papeleta (en el mejor sentido de la palabra) con la que se encontró recientemente cuando se le presentaron a comer y sin avisar Ferrán Adriá, Juan Mari Arzak y otros cocineros de postín y allí “se empezaron a descorchar botellas de vino de 50.000 pesetas” como si no hubiera mañana. Los mejores cocineros del mundo jartándose a croquetas de choco y vino del güeno. Casi ná.

Después del buen rollo con el que salimos de Las Rejas, planazo para rematar la faena: mi caipirinha favorita en el chiringuito La Cabaña, a 200 metros de Las Rejas, y siestorro en El Escondite del Viento, en Tarifa.

Fachada del Escondite del Viente en Tarifa

Terraza y hall del Escondite del Viento

Es un hotelito ubicado en un edificio de 200 años situado en una de los rincones históricos con mas encanto de Tarifa y decorado con gusto exquisito por su dueña, Alejandra de Pablos, que atiende maravillosamente a la clientela, tanto patria como guiri, que recala en una de las 8 habitaciones de esta joyita escondida entre callejuelas con sabor moruno. Aparte de brujulear por la web, os aconsejo hablar directamente con Alejandra, que tiene a lo largo del año ofertas puntuales que van desde los 55 euros la habitación más sencilla.

Una de las 8 habotaciones del Escondite del Viento

Ese fin de semana glorioso dio para mucho más. Por la noche tapeamos de escándalo en Tarifa, en el Lola, pero ese será otro post, amigachos…

Vuelven las rutas del atún, el pata negra de los océanos

Tapa "Marinera" de atún rojo de Casa Juanito de Zahara de los Atunes

Atún rojo y Cádiz. Maravillosa combinación. Las playas más bonitas de España (en mi humilde opinión) con uno de los manjares más exquisitos que uno pueda comerse (díselo a un japonés). Dos razones impagables para hacerse una escapadita al litoral gaditano.

Y ahora más que nunca, amigachos, porque Conil, Zahara de los Atunes y Barbate reciben al mes de mayo en forma de festín atunero. Conil celebra su XVII Ruta del Atún entre el 10 de mayo y 10 de junio; en Zahara, hasta el próximo domingo 19 de mayo se pueden degustar ingeniosísimas tapas en su V Ruta del Atún. Y le toma el relevo Barbate, con su VI Semana Gastronómica del Atún entre el 23 y el 26 de mayo.

¿Por qué este atracón de túnidos tan concentrado en pocas semanas? Muy sencillo. Es entre finales de abril y principios de mayo cuando se capturan los primeros atunes rojos en las milenarias almadrabas de Cádiz. El pata negra del mar se ha convertido en un medio de vida tan valioso para pueblos como Barbate, que la cofradía barbateña (y ha sido noticia) ha comprado este año el 100% de su cuota de atún rojo a los pescadores vascos. No significa que en Barbate acabes comiendo atún del Cantábrico, sino que simplemente los pescadores vascos dejan de faenar, le venden su cupo a la cofradía gaditana, y ésta a su vez satisface las ansias de importación de maguro del insaciable mercado de Tokio.

Así que, antes de que el sabio “mundo japo” arramble con las existencias de atún rojo nacional, tenéis la oportunidad de probar -por poco dinero- los primeros atunes en forma de tapas. Algo más caras (pero más creativas), 3.5 euros la tapa y la bebida, en Zahara, y un poco más baratas (3 euros con bebida) y más tradicionales en la Semana Gastronómica de Barbate.

Cartel de la Semana Gastronomica de Barbate (web del ayto)

Lástima que no participe en esta última El Campero (maravilloso templo del atún -con el sashimi  más rico que te puedes llevar a la boca- si tu bolsillo puede permitírselo), que, ¡¡ojo al tema!! ya tiene sucursal en Zahara en forma de taberna (suponemos que a precios más asequibles). Se llama tal cual, La Taberna del Campero, lleva menos de un mes abierta, y si mantiene el nivel de su casa madre a precios más “taberneros”, puede ser para abonarse a ella y no salir de allí. Habrá que investigar.

Volviendo a la Ruta del Atún de Zahara, participan 36 restaurantes y el público puede votar su tapa preferida (también tendría su gracia votar la peor para sacar el talibán a lo Masterchef que todos llevamos dentro). Las mías, guiándome más por el ojo que por el sabor, ya que no las he catado, evidentemente, son éstas:

El Atún con Caricias de Mar del Hotel Gran Sol, un sugerente título y una presentación ocurrente para una tapa que parece llevarte directamente a un arrecife coralino, con sus algas y todo.

Atun con caricias de mar, tapa el restaurante Hotel Gran Sol de Zahara

Esta tapa te lleva más bien a un puesto callejero de Bangkok: lleva tallarines, soja y chile. Y atún del güeno para comer con palillos. Le han echado mucha imaginación en Casa José María a su Roast Tuna.

Roast Tuna, la imaginativa tapa oriental de Casa José María, en zahara

Este año parece que los resturantes ruteros le han cogido el gustillo a lo oriental: nombre con inspiración nipona la de El Vapor, uno de mis restaurantes favoritos de Zahara (ay, omá, ¡esas ortiguillas!): Wagyatún.

Wagyatun, la tapa de El Vapor de la Ruta del Atún de Zahara

Siempre me ha gustado la palabra paripé y esa expresión tan de madre de “hacer el paripé”. Por eso y porque seguro que ese tartar de atún escondido en esa cajica de frutas tan maja tiene que estar de muerte, ahí va este Paripé de Mandarina, del Restaurante Gaspar.

Paripé de mandarina, del restaurante Gaspar de Zahara

Y qué mejor idea que mezclar el atún con un mito de la infancia: el caramelo de Toffee (¡esos Solano!). Ahora, seguro que no se te queda pegado a la muela porque ese tataki de atún tiene pinta de deshacerse en la boca. El Toffee de Atún de El Tejar.

Toffee de atun, del restaurante El Tejar de Zahara

Y para no quedarnos caninos, una tapita más contundente con pintaza: este risotto de atún con aroma de hierbabuena de La Sal llamado La Voz de la Levantá. Que debe ser algo así como: 3, 2, 1…¡¡al buche!!

La voz de la levantá, tapa de La Sal, de Zahara de los Atunes

Las pastas de Margarita

Caja de pastas de la panaderia de Margarita, en Arcicóllar (Toledo)

  • Panadería Margarita: José Antonio, 36. Arcicóllar (Toledo).
  • Claves: panadería artesana de pueblo con pastas de té espectaculares, croissants de mantequilla, donuts caseros, bizcochos de manzana, esponjosas madalenas elaboradas con aceite de oliva…Asan corderos y cochinillos al sarmiento por encargo.
  • Precio: 18 euros el kilo de pastas de té.

Por: Curri

Me declaro fan absoluto de las panaderías de pueblo de toda la vida.

Me encanta entrar en ellas, oler el pan recién hecho y descubrir que todavía siguen haciendo dulces de nombres maravillosamente viejunillos: perrunillas, periquillos, pelusas, suspiros, hornazos…

Dadme unas madalenas (sin g) de pueblo hechas con aceite de oliva y soy el tío más feliz del mundo. Las prefiero mil veces a los cupcakes, muffins, macarons y demás moderneces importadas de fuera que se han puesto tan de moda últimamente.

Desde hace un año, un sábado al mes (cada vez que visito a mi familia en Talavera), cumplo con un ritual: doy un rodeo importante y me paso por la panadería Margarita, en Arcicóllar, a 30 kms de Toledo.

La razón, muy simple: Margarita, su dueña, hace las pastas de té más ricas que he probado nunca.

Margarita, con sus maravillosas pastas, en su panadería de Arcicollar (Toledo)Tienen un sabor a repostería casera pura, un gusto a mantequilla espectacular  y una presentación  que no tiene nada que envidiar a las de cualquier pastelería de renombre. La diferencia está en el precio: Margarita las vende a 18 euros y en Madrid puedes pagar el doble (echando un ojo a dos pastelerías a las que suelo ir, en Ruiz, en el barrio de Pacífico, las venden a 26 euros y en la más carera La Oriental, en la calle Ferraz,  a 35 euros). No es de extrañar por tanto que haya quien acuda en romería desde Madrid a por las pastas de Margarita. Como cuenta ellla, hay quien ha llegado al pueblo con el recorte de la caja en la mano preguntando por la panadería después de que un compañero de trabajo las llevara a la oficina en Madrid. Y hasta alguna clienta de un pueblo de al lado se acercó a por ellas porque las había probado…¡en Alemania!

Surtido de riquisimas pastas de la panaderia Margaritaen Arcicollar

La panadería de Margarita es un sencillo despacho de pan, pero que no os engañe su aspecto austero: aquí hay muchísimas horas de trabajo a destajo, mucho mimo, absoluta pasión por el trabajo de su dueña y de Ángel, su marido, y recetas heredadas de generación en generación desde hace 107 años.

Como la de las madalenas (2.40 euros la docena), “como las hacía mi abuela”. Aquí las tenéis, recién horneaditas:

Madalenas recien horneadasde la panaderia Margarita

Da gusto oírle recitar sus ingredientes, porque solo son cinco y todos naturales: aceite de los Montes de Toledo, ralladura de limón, leche, harina y levadura. Probad a contar los ingredientes de unas madalenas de supermercado, incluidas las “artesanas”. Te salen diez como mínimo y la mayoría con nombres tan apetitosos como dextrosa, gasificantes, humectantes, emulgentes… Hummmm, qué ricas, ¡sabor industrialazo puro, amigos!

Margarita además no utiliza cualquier levadura. Utiliza Armisén, unaLevadura Armisen de Zaragoza marca centenaria de Zaragoza. Como dice ella, “cuesta diez veces más cara, pero el resultado, nada que ver”. Madalenas esponjosas como ellas solas.

El resto de dulces no se queda atrás: croissants que saben de verdad a mantequilla, tortas de anís, riquísimas toledanas (pastas de almendra hechas con manteca de cerdo, vino y canela), bizcocho caserísimo de manzana, y unas palmeras y unos donuts espectaculares (0.70 euros) que te devuelven a los domingos de tu infancia. El sabor de los donuts (receta del abuelo, bañados en un poco de almíbar) no tienen nada que envidiar a los originales y éstos encima son artesanos.

Yo, desde luego, seguiré con mi rito mensual: daré un buen rodeo para visitar a Margarita, disfrutaré preguntándole y escuchándole hablar de su oficio (en peligro de extinción “gracias” al mundo baguette precongelado) con pasión, me aprovisionaré de una buena caja de pastas y caerá algún que otro bollo. Mi estómago me lo va a agradecer seguro. Y que no os quepa ninguna duda de que mi familia también.

Pastas de coco de la panaderia Margarita, en Arcicollar