El pincho que debería comer Obama si fuera de tapeo a Valladolid

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de tapear por una de las mejores ciudades en las que uno se puede perder para tal menester: Valladolid. Mi gran sorpresa en el camino tuvo el nombre del primer presidente negro de EEUU. ¿Cómo me iba a imaginar que un pincho llamado ‘Obama en la Casa Blanca’ iba a ser el mejor y más original que he probado en mucho, mucho tiempo? ¿Quién me iba a decir que iba a catar una tapa de Alta Cocina por sólo 3,50 euros? Y sobre todo, ¿a quién demonios se le ocurre crear un pincho con el nombre de Barack Obama?

La respuesta a la última pregunta es Antonio González, chef del restaurante Los Zagales de la Abadía (toda una institución de la ciudad), quien ganó con esta genialidad culinaria el Pincho de Oro de la Ciudad de Valladolid 2009.

Y ya contadas todas las formalidades para ponernos en situación, vayamos al grano. Atraído por su nombre, cuando pedí un ‘Obama en la Casa Blanca’ en Los Zagales me encontré con un bol blanco con una tapa que bien recuerda a la cúpula del Capitolio de Washington en vez de la Casa Blanca (así que si nos pusiéramos estrictos habría que llamar este pincho ‘Obama en el Capitolio’, pero eso es otra discusión. Admitamos pulpo como animal de compañía). Cuando retiramos la tapa, nos encontramos con la primera sorpresa: sólo vemos unas láminas negras que, a primera vista, apetece bien poco metérselas a la boca.

Pues bien, estas finas láminas negras no son otra cosa que patata cocida deshidratada tintada con tinta de calamar. ¿Cómo te quedas? Yo, loquito del todo me quedé.

Pero ahora llega el momento de buscar el tesoro oculto. Cojamos la cucharita que acompaña a la tapa y metámosla hasta el fondo del bol… ¡y encontremos el oro! Oro en forma de base de hojaldre, salsa de setas castellanas, un sabrosísimo huevo de corral trufado y cocido a baja temperatura y sobre esta sencilla pero exquisita mezcla, esas finas láminas negras de patata. Al introducir la cuchara en el bol el huevo se estrella y nace la magia al mezclarse todos estos ingredientes.

Nos lo llevamos a la boca… y directamente déjemonos llevar al paraíso. ¡No tengo palabras para describir todos los sabores que estallaron en mi paladar cuando lo probé!

Y si hay algo que quiero destacar del ‘Obama en la Casa Blanca’ es que no es el típico pincho pijo y minimalista que muchas veces se da en la Alta Cocina, con los que te quedas con más hambre que el perro de un ciego. No es así: el ‘Obama’ llena y sacia tu apetito. Y más al servírterlo con una pequeña barrita de pan para que puedas mojar con ganas el huevo y la salsa. Ya se sabe, hacer ‘patitos’ es uno de los placeres más maravillosos que podemos encontrar cuando nos encontramos con una buena salsa o un buen huevo frito, escalfado o pasado por agua. Y lo mejor es que uno puede probar un pincho de una calidad tan alta por solo 3,50 euros.

Obama, toma nota: ¡ya sabes lo que tienes que comer si te pasas por Valladolid!

Quiero dedicar este artículo al gran amigo que me descubrió este pincho en su ciudad natal, ahora en Chile afrontando nuevos retos personales y profesionales: el artista, crítico de arte y periodista Juanjo Santos @andyjuanjol

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