Visitar Botswana gastando 20 veces menos que el Rey (y sin tener que abdicar ni decir “lo siento”)

  • Nomad adventure tours: 39 Castle Street, Ciudad del cabo (Sudáfrica)
  • Teléfono: +27 214265445
  • http://www.nomadtours.co.za/page/home/
  • Precios: desde 575 euros una semana, alojamiento y comida incluidos, recorriendo el delta del Okavango y el parque nacional de Chobe

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Por: Curri

Botswana está considerado por muchos como uno de los mejores países -si no el mejor – del planeta para ver animales. La diferencia con otros países como Kenia o Tanzania es clara: mientras que en éstos es fácil ver un león, pero lo vas a compartir con otros 37 coches que le están rodeando a la misma vez que tú, en Botswana es fácil verlo también, pero además es muy probable que estés tú solo frente a él. ¿La razón? Pues seguramente obedezca a que el gobierno de Botswana busca un turismo no masivo, de alto poder adquisitivo, que se aloja en lodges de lujo asiático a los que solo se puede llegar en avioneta. Entonces, ¿hay que tener mucha pasta para visitar Botswana? No obligatoriamente. ¿Y hay que liarse a tiros con elefantes para no desentonar? No necesariamente. ¿Y solo te alojas en bungalows en los que te reciben con toallas dobladas en forma de cisne (¡verídico, lo he visto en una revista!)? No. Afortunadamente.

Existen formas más económicas y discretas de viajar por Botswana (o Botsuana, como se dice ahora). Yo lo hice hace unos años con una agencia sudafricana, Nomad Tours, aunque compré el viaje en Ámbar (que operaba con Nomad junto a la catalana Kananga). La relación calidad precio de Nomad es más que aceptable, tienen viajes por toda Africa de los más asequibles del continente y sus críticas en Internet siguen siendo muy buenas. Hacen rutas por el delta del Okavango y el parque nacional de Chobe, en Botswana, desde 575 euros 8 días, iniciando el viaje desde las Cataratas Victoria, en Zimbabwe y acabando en Johannesburgo (Sudáfrica). O lo puedes hacer al contrario, aunque cuesta un pelín más (ni idea el por qué). Duermes en tiendas de campaña comodísimas y están incluidas todas las comidas. Para los más comodones, también tienen alojamiento en lodges a precios algo más caros. El avión hasta allí es aparte, claro.

Pero vamos al turrón: las joyas de Botswana, empezando por el delta del Okavango, el delta interior mayor del mundo. Una pasada de la naturaleza en forma de laberinto de islas, lagunas y canales, que en su época de mayor plenitud puede llegar a tener una extensión inundada de 22.000 km2, similar a la provincia de Badajoz. En esta telaraña gigantesca de agua, la vida animal es impresionante y además, tiene una ventaja sobre la inmensa mayoría de parques nacionales africanos. Aquí tú ves a los animales desde otra perspectiva: los ves desde el agua en un mokoro, piragua tradicional de madera en la que caben dos personas más el conductor que va perchando. Mientras te deslizas silenciosamente en él a ras del agua, vas viendo águilas pescadoras como la de la foto, antílopes, hipopótamos, búfalos…Y con mucha suerte (pero mucha, mucha) puedes ver chapoteando a los únicos leones nadadores del planeta, los leones del Okavango. A la fuerza ahorcan, así que los leones de la zona, antes que morirse de hambre, han aprendido a nadar en época de inundaciones para zamparse a sus presas en medio de esa maraña de agua espectacular. Por supuesto, una de las sensaciones más alucinantes que puedes vivir en el Okavango es ver un elefante a pocos metros. A veces, desde el mokoro…

…y otras veces en tierra firme, tú calladito y quieto, mientras el amigo elefante trastea medio escondido en la maleza.

De vuelta a la piragua, de vez en cuando es posible que te saludes con la gente local. Algunos de ellos, como este matrimonio que nos cruzamos, utilizan el mokoro como medio de transporte en el río Okavango.

O es posible que los que te saluden a gritos desde la orilla sean niños como éstos (ya pueden estar a dos kilómetros de ti que los nenes africanos siempre te van a saludar desde lejos gritándote y con la mejor de sus sonrisas)

Otra experiencia increíble es dormir al raso o en tienda de campaña en una de los centenares de islas que se forman en el delta del Okavango, con unas puestas de sol africano, de rojo fuego, absolutamente espectaculares. Fuera del delta del Okavango, aunque no muy lejos de él, se encuentra el también maravilloso parque nacional de Chobe, 11.000 km2 de sabana y arbolado con cuatro de los big five: león, búfalo, leopardo y elefante (el rinoceronte es muy difícil de ver aquí). Nosotros nos encontramos en Chobe con estos elefantes cuando íbamos subidos en el techo del camión y la sensación de verles a tu misma altura fue brutal, entre adrenalínica y un poco de “huevos de corbata”, pa qué engañarnos…

Y por si fuera poco, Botswana tiene uno de los desiertos más extremos del planeta, el Kalahari. En él acaba sepultado el río Okavango, quedando el delta en su mínima expresión en época de sequía.

Lo dicho. Si visitas Botswana te encontrarás con un país, algo más grande que España, con algunos de los parques naturales más bellos y salvajes del planeta y en el que el lujo puede ser contemplar uno de los cielos nocturnos más estrellados del hemisferio sur. Y seguro que la única trompa que te coges es con la Shibuku Shake Shake, la cerveza local. Por cierto, la venden…en tetra brik. No va a ser todo tan guay…

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