Cocido y garbanzos con bacalao en tierras maragatas

 

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POR: CURRI

Un clásico de fin de semana en la provincia de León es ir a comer un cocido maragato en Castrillo de los Polvazares. Es un pueblo espectacular, pero le ocurre como a Pedraza (Segovia) y tantos otros pueblos monumentales: estéticamente son una maravilla, pero están totalmente orientados al turismo. Todo lo que tienen de bonito lo tienen de poco auténtico.

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Aquí te vamos a proponer un plan alternativo: que goces por la mañana, a salvo del turisteo, de las preciosas calles de piedra y las antiguas casonas de arrieros de Castrillo, y después vayas a comer a algún pueblo vecino como Val de San Lorenzo, donde se encuentra el Mesón Maragato.

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En este restaurante ubicado en una casa de 1.844 bordan la cocina tradicional y especialmente la maragata. Si optas por los garbanzos, puedes elegir entre el cocido maragato (con sus tres vuelcos a la inversa: carne, garbanzos con berza, y por último, la sopa), los garbanzos con bacalao, o los garbanzos con gambas.

Nosotros nos decantamos por los garbanzos con bacalao y dimos palmas con las orejas con la elección. El precio nos echó un poco para atrás: ¿25 euros por un plato de garbanzos? Poco nos pareció después porque la cazuela de barro da para dos personas repitiendo varias veces e incluye un plato de riquísima cecina de aperitivo, bebida y postre.

Los garbanzos estaban suaves y cremosos de deshacerse en la boca y el taco de bacalao tamaño XXL, jugoso, fresco y de sabor impecable. Platazo caserísimo de los de mojar pan hasta decir basta.

De segundo pedimos carne maragata, un estofado a base de carne de morcillo típico de la zona. Viajó con nosotros a Madrid en tupper porque después de los garbanzos poco hueco nos quedaba, el justo para zamparnos una maravillosa leche frita de postre.

En la mesa de al lado, comentaban que las mollejas estaban “de película” y veíamos pasar también unos platos con pintaza increíble de lechazo, otra de las especialidades de la casa.

Al final a nosotros el festín nos salió con bebidas a 23 euros por barba. Una relación calidad-precio espectacular.

Y ¡ojo!: Val de San Lorenzo esta a sólo 5 kms de la salida 326 de la A-6. Es un planazo de parada para comer si vais a de camino a Galicia o Asturias.

 

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Tapeo espectacular (y gratis) en León

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Por: CURRI
Con permiso de Granada, Alcalá de Henares (y otras), puede que León sea la ciudad de España donde mejor se tapee por la cara. Y encima con ambientazo. La oferta es apabullante, así que aquí va una ayudita. Esta es la ruta de tapas espectaculares (e hipercalóricas. Sílfides y flojers, absteneos) que hicimos un gélido sábado noche por el Húmedo y el Barrio Romántico de León. Y de extra ball, una recomendación en Astorga.
Codillo en la Taberna de Flandes: te lo sirven desmigado. Quizás un pelín salado pero rico rico de sabor. El sitio tiene su punto: parece una cervecería belga pero funciona como bar de tapas. El ambiente, mezcladito: desde pareja de abuelos a hipsterismo leonés.
Mini-bocadillo de calamares en el Monalisa: lo que en Madrid sería una pulga de buen tamaño y te lo cobrarían a 2 euros mínimo, allí te lo ponen con un simple corto de cerveza. Que no te asuste el mogollonazo, aquí se sirve a toda leche. Otra opción de tapa, las rebanadas de pan gigantes con morcilla untada que veíamos pasar ante nuestros ojos, tenían también una pinta brutal.
-La contundente sopa de ajo del Camarote Madrid: una de las más ricas de la noche. El salmorejo no nos convenció.
– La morcilla de La Bicha. Realmente aquí la tapa que nos pusieron fue un pedacito de chorizo cocido (muy rico) pero vale la pena rascarse el bolsillo y pagar los 5.75 euros de su ración de morcilla, considerada una de las mejores de la ciudad. El dueño tiene una fama legendaria de borde y de tratarte peor que un gorila de discoteca. Pero ahí también está el encanto: ¿me dejará entrar, no me dejará entrar? ¿me echará sin piedad?
– Los garbanzos de El Garbanzo Negro: es un bareto bareto, no busqueis ningún asomo de encanto, pero sus garbancetes en mini recipiente de barro con su caldito casero te alegran la noche.
– En Astorga, muy rica tanto la sopa de ajo como el salmorejo del Aizkorri.

Bar Comporta, rica y barata gastronomía mediterránea en el madrileño barrio de Salamanca

Horario: Lunes a Domingo de 13.00 a 24.00 

Ubicación: Calle Serrano, 120 28006 Madrid 

Precio medio: 20 euros por persona 

Menu diario: 12,90 euros por persona

¡Atentos sibaritas, hoy nos recomienda un bar bueno, bonito y barato nuestra amigacha Jennifer Santos / @JennySantos1985!COMPORTA BAR LOGO

El madrileño barrio de Salamanca está lleno de restaurantes de moda, pubs exclusivos, after work y tascas de toda la vida. Por eso cuesta encontrar un sitio donde comer bien sin sufrir un infarto cuando llegue la cuenta. Y ese sitio es Comporta, un restaurante con un toque de gastronomía mediterránea pero que mantiene las recetas tradicionales.

Es un sitio para ir con amigos, con familia, en pareja o por trabajo. Comporta ofrece una larga lista de platos a degustar, con especialidades de la casa pero también con cocina tradicional llevada un punto más allá. Platos para compartir o platos para degustar uno mismo, eso depende del hambre con el que nos presentemos.

COMPORTA BAR MESA

Lo primero es el aperitivo. En mi caso fue una nueva experiencia de comer aceitunas, una reivención de este tradiconal aperitivo de tasca llevado a la nueva cocina. Por un lado esferificaciones de oliva verde, una auténtica explosión de sabor. Por el otro, una aceituna Kalamata con pimiento y gelatina de Martini. Una palabra: sorprendente.

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De tapas ricas y baratas por Sigüenza

  • Bar de tapas La Alameda
  • Dirección: Paseo de la Alameda, 2. Sigüenza (Guadalajara)
  • Teléfono: 949 390 553
  • Las claves: tapeo rico y barato. Buen ambiente y siempre animado. Imprescindible probar sus impresionantes chipirones a la plancha -6,90 euros- y los ‘perdigachos’ -2,10 euros-. Caña o vino a 1,20 euros.
  • Twitter: @BarAlameda

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Sigüenza es una de las ciudades típicas que siempre se menciona cuando se habla de villas medievales. Hordas de turistas visitan esta bella ciudad cada fin de semana, como si de un parque temático de la Edad Media se tratara, y que sólo quieren saciar su voraz apetito gracias a sus típicos -y sabrosísimos- asados castellanos de cordero o cabrito. Esto es lo típico, lo de siempre… así que no voy a hablar de ello.

Sigüenza se merece con creces la buena fama que tiene gracias, por ejemplo, a su rica historia. Pero si hay algo que me gusta de ella es que cada vez que voy por allí no deja de sorprenderme. Siempre hay algún rincón, una esquina, algún paraje nuevo y secreto por descubrir. Sigüenza tiene algo, tiene alma.

Precisamente, una de las más agradables sorpresas que me he llevado en esta ciudad me la encontré frente a su principal arteria verde, la Alameda.

Fue aquí, vagando por esta avenida arbolada, donde una vez decidí reponer fuerzas a base de tapeo en un bar que se encuentra al comienzo de la misma, frente a la antigua ermita del Humilladero (actual oficina de Turismo de Sigüenza). En un alarde de originalidad, el bar en el que recalé fue bautizado con el nombre de ‘La Alameda’.

Me llamó la atención que estuviera especialmente animado con gente autóctona de la ciudad y no tanto por turistas. Su variedad de tapas acabó por convencerme.

Una vez dentro del bar me dejé llevar por uno de esos antojos irracionales que todos tenemos alguna vez: me dio por pedir unos chipirones a la plancha, algo no muy normal si nos encontramos en el corazón de Castilla La Mancha, en la cuna del asado, y a más de 300 kilómetros de la costa más cercana. Vamos, es lo mismo que te entre antojo de cochinillo asado estando en Benidorm.

Pues bien: ¿cómo me iba a imaginar que en el corazón de la Castilla medieval me iba a comer los mejores chipirones a la plancha de mi vida? ¡Lo prometo: ni en San Sebastián, ni en la costa andaluza, asturiana o gallega he probado chipirones mas ricos! Sé que suena un poco radical, ¡pero es así! Y mira que sólo se trata de chipirones a la plancha, sin una salsa muy elaborada. Pero tienen un sabor tan intenso y especial que le vuelven loco a uno. Y todo a un muy razonable precio de 6,90 euros la ración.

La cocina del Alameda es sencilla y sin grandes alardes. Pero la clave es la indiscutible calidad de su género y unas recetas caseras para todos los públicos que satisface a cualquier estómago con nota muy alta.

Aparte de los chipirones, también son muy recomendables las siguientes tapas y pinchos:

  • El perdigacho: una de las especialidades de la casa y que caen a cientos los fines de semana, cuando Sigüenza es un auténtico hervidero. Se trata de una rica tosta caliente con anchoa de calidad de primera y tomate. Pincho ideal para empezar a abrir el apetito junto a unas cañas. Precio: 2,10 euros la unidad.
  • Lacón a la plancha: lo preparan como los ángeles, cortado a finas lonchas -algo poco habitual, por desgracia- y con un toque de rico pimentón. Precio: 6,90 euros la ración.
  • Champiñón rebozado con alioli: el Bar La Alameda tienen un arte notable con las frituras, como mejillones tigre o gambas gabardina. Pero estos champiñones rebozados son una victoria asegurada. Es una de las tapas más populares y solicitadas. Precio: 5,90 euros la ración.

Después de llenar la panza a base de rico y barato tapeo, se impone bajar la comida con un agradable paseo. Lo típico es hacerlo por las empinadas callejuelas medievales de Sigüenza. Pero si buscamos algo realmente diferente, dejémonos llevar por los pueblos y caminos que rodean a la ciudad, como Palazuelos, Carabias, Imón, Ures y Pozancos. En un próximo post te contaré diferentes rutas por ellos. Posiblemente, es uno de mis parajes favoritos donde siempre me gusta perderme. Sobre todo en el mes de junio, cuando los campos de cereal están en su dorado apogeo antes de la siega.

Paisajes que bien me recuerdan a los que pintara Van Gogh en La Provenza…

 

A modo de aperitivo de la siguiente entrega sobre los secretos rincones de la comarca de Sigüenza, te dejo salivando con los chipirones del Alameda y con estas fotos de los paisajes que te esperan en los alrededores de la inigualable Ciudad del Doncel. Pero, por favor, ¡guarda el secreto!

Croquetas de choco con “mucho arte” en la playa de Bolonia

Vacas en la playa de Bolonia

  • Las Rejas: playa de Bolonia, (Cádiz).
  • Teléfono: 956 688 546 / 685 010 274
  • Claves: especialidad en croquetas de choco, frituras y pescado fresco traído diariamente de la lonja de Barbate.
  • Precio: 25-30 euros.
  • www.lasrejasrestaurante.es

Por: Curri

Desde que las probé el verano pasado, soñaba con volver a catarlas: las croquetas de choco de Las Rejas, en la playa de Bolonia. Si ya es difícil comer unas buenas croquetas estilo madre, unas de choco (o sepia), ni te cuento. Las últimas que había probado en Madrid y Tarifa eran ladrilletes infumables, secas y apelmazadas. Así que, hace algunos fines de semana, aprovechando una escapada de despedida de verano en Tarifa, para Las Rejas que nos fuimos. Veníamos de una excursión por el maravilloso Parque Natural de Los Alcornocales (Muy recomendable, por cierto. La hicimos con Genatur a solo 8 euros por persona) y llegábamos con un hambre canino.

En unos minutos las teníamos sobre la mesa: de pequeño tamaño, jugosas, con el sabor a mar de un choco fresco recién traído de la lonja de Barbate y con la cremosidad que le proporciona la tinta fresca del calamar recién extraída (aquí el tema tinta congelada no lo trabajan). De acompañamiento, unas simples papas fritas caseras, que no es poco. Unas croquetas espectaculares.

Croquetas de choco de Las Rejas

Pedimos también para compartir unas tortillitas de camarones, nada grasientas y con un rebozado ligero y sabroso. Muy ricas.

Tortillitas de camarones de Las Rejas

De segundos, un arroz con marisco a buen precio (10 euros), y aconsejados por José, uno de los dueños, pedimos también un mero y un lenguado fresquísimos. Este último solo para valientes, tamaño XXL.

Mero plancha en Las Rejas en Bolonia

 

Y no puedo olvidarme de los simpatiquísimos dueños de Las Rejas, los hermanos José, Isabel (Cuqui) y Carlos, que llevan 27 años (desde los tiempos en que “solo iban a Bolonia cuatro windsurfistas chalaos”)  atendiendo a los clientes con todo el “arte” y la gracia del mundo que solo puede tener un gaditano.

Carlos, Isabel y José, los simpatiquísimos dueños de Las Rejas, en Bolonia

Y con ese gracejo nos contaba Cuqui la papeleta (en el mejor sentido de la palabra) con la que se encontró recientemente cuando se le presentaron a comer y sin avisar Ferrán Adriá, Juan Mari Arzak y otros cocineros de postín y allí “se empezaron a descorchar botellas de vino de 50.000 pesetas” como si no hubiera mañana. Los mejores cocineros del mundo jartándose a croquetas de choco y vino del güeno. Casi ná.

Después del buen rollo con el que salimos de Las Rejas, planazo para rematar la faena: mi caipirinha favorita en el chiringuito La Cabaña, a 200 metros de Las Rejas, y siestorro en El Escondite del Viento, en Tarifa.

Fachada del Escondite del Viente en Tarifa

Terraza y hall del Escondite del Viento

Es un hotelito ubicado en un edificio de 200 años situado en una de los rincones históricos con mas encanto de Tarifa y decorado con gusto exquisito por su dueña, Alejandra de Pablos, que atiende maravillosamente a la clientela, tanto patria como guiri, que recala en una de las 8 habitaciones de esta joyita escondida entre callejuelas con sabor moruno. Aparte de brujulear por la web, os aconsejo hablar directamente con Alejandra, que tiene a lo largo del año ofertas puntuales que van desde los 55 euros la habitación más sencilla.

Una de las 8 habotaciones del Escondite del Viento

Ese fin de semana glorioso dio para mucho más. Por la noche tapeamos de escándalo en Tarifa, en el Lola, pero ese será otro post, amigachos…

Vuelven las rutas del atún, el pata negra de los océanos

Tapa "Marinera" de atún rojo de Casa Juanito de Zahara de los Atunes

Atún rojo y Cádiz. Maravillosa combinación. Las playas más bonitas de España (en mi humilde opinión) con uno de los manjares más exquisitos que uno pueda comerse (díselo a un japonés). Dos razones impagables para hacerse una escapadita al litoral gaditano.

Y ahora más que nunca, amigachos, porque Conil, Zahara de los Atunes y Barbate reciben al mes de mayo en forma de festín atunero. Conil celebra su XVII Ruta del Atún entre el 10 de mayo y 10 de junio; en Zahara, hasta el próximo domingo 19 de mayo se pueden degustar ingeniosísimas tapas en su V Ruta del Atún. Y le toma el relevo Barbate, con su VI Semana Gastronómica del Atún entre el 23 y el 26 de mayo.

¿Por qué este atracón de túnidos tan concentrado en pocas semanas? Muy sencillo. Es entre finales de abril y principios de mayo cuando se capturan los primeros atunes rojos en las milenarias almadrabas de Cádiz. El pata negra del mar se ha convertido en un medio de vida tan valioso para pueblos como Barbate, que la cofradía barbateña (y ha sido noticia) ha comprado este año el 100% de su cuota de atún rojo a los pescadores vascos. No significa que en Barbate acabes comiendo atún del Cantábrico, sino que simplemente los pescadores vascos dejan de faenar, le venden su cupo a la cofradía gaditana, y ésta a su vez satisface las ansias de importación de maguro del insaciable mercado de Tokio.

Así que, antes de que el sabio “mundo japo” arramble con las existencias de atún rojo nacional, tenéis la oportunidad de probar -por poco dinero- los primeros atunes en forma de tapas. Algo más caras (pero más creativas), 3.5 euros la tapa y la bebida, en Zahara, y un poco más baratas (3 euros con bebida) y más tradicionales en la Semana Gastronómica de Barbate.

Cartel de la Semana Gastronomica de Barbate (web del ayto)

Lástima que no participe en esta última El Campero (maravilloso templo del atún -con el sashimi  más rico que te puedes llevar a la boca- si tu bolsillo puede permitírselo), que, ¡¡ojo al tema!! ya tiene sucursal en Zahara en forma de taberna (suponemos que a precios más asequibles). Se llama tal cual, La Taberna del Campero, lleva menos de un mes abierta, y si mantiene el nivel de su casa madre a precios más “taberneros”, puede ser para abonarse a ella y no salir de allí. Habrá que investigar.

Volviendo a la Ruta del Atún de Zahara, participan 36 restaurantes y el público puede votar su tapa preferida (también tendría su gracia votar la peor para sacar el talibán a lo Masterchef que todos llevamos dentro). Las mías, guiándome más por el ojo que por el sabor, ya que no las he catado, evidentemente, son éstas:

El Atún con Caricias de Mar del Hotel Gran Sol, un sugerente título y una presentación ocurrente para una tapa que parece llevarte directamente a un arrecife coralino, con sus algas y todo.

Atun con caricias de mar, tapa el restaurante Hotel Gran Sol de Zahara

Esta tapa te lleva más bien a un puesto callejero de Bangkok: lleva tallarines, soja y chile. Y atún del güeno para comer con palillos. Le han echado mucha imaginación en Casa José María a su Roast Tuna.

Roast Tuna, la imaginativa tapa oriental de Casa José María, en zahara

Este año parece que los resturantes ruteros le han cogido el gustillo a lo oriental: nombre con inspiración nipona la de El Vapor, uno de mis restaurantes favoritos de Zahara (ay, omá, ¡esas ortiguillas!): Wagyatún.

Wagyatun, la tapa de El Vapor de la Ruta del Atún de Zahara

Siempre me ha gustado la palabra paripé y esa expresión tan de madre de “hacer el paripé”. Por eso y porque seguro que ese tartar de atún escondido en esa cajica de frutas tan maja tiene que estar de muerte, ahí va este Paripé de Mandarina, del Restaurante Gaspar.

Paripé de mandarina, del restaurante Gaspar de Zahara

Y qué mejor idea que mezclar el atún con un mito de la infancia: el caramelo de Toffee (¡esos Solano!). Ahora, seguro que no se te queda pegado a la muela porque ese tataki de atún tiene pinta de deshacerse en la boca. El Toffee de Atún de El Tejar.

Toffee de atun, del restaurante El Tejar de Zahara

Y para no quedarnos caninos, una tapita más contundente con pintaza: este risotto de atún con aroma de hierbabuena de La Sal llamado La Voz de la Levantá. Que debe ser algo así como: 3, 2, 1…¡¡al buche!!

La voz de la levantá, tapa de La Sal, de Zahara de los Atunes

Las pastas de Margarita

Caja de pastas de la panaderia de Margarita, en Arcicóllar (Toledo)

  • Panadería Margarita: José Antonio, 36. Arcicóllar (Toledo).
  • Claves: panadería artesana de pueblo con pastas de té espectaculares, croissants de mantequilla, donuts caseros, bizcochos de manzana, esponjosas madalenas elaboradas con aceite de oliva…Asan corderos y cochinillos al sarmiento por encargo.
  • Precio: 18 euros el kilo de pastas de té.

Por: Curri

Me declaro fan absoluto de las panaderías de pueblo de toda la vida.

Me encanta entrar en ellas, oler el pan recién hecho y descubrir que todavía siguen haciendo dulces de nombres maravillosamente viejunillos: perrunillas, periquillos, pelusas, suspiros, hornazos…

Dadme unas madalenas (sin g) de pueblo hechas con aceite de oliva y soy el tío más feliz del mundo. Las prefiero mil veces a los cupcakes, muffins, macarons y demás moderneces importadas de fuera que se han puesto tan de moda últimamente.

Desde hace un año, un sábado al mes (cada vez que visito a mi familia en Talavera), cumplo con un ritual: doy un rodeo importante y me paso por la panadería Margarita, en Arcicóllar, a 30 kms de Toledo.

La razón, muy simple: Margarita, su dueña, hace las pastas de té más ricas que he probado nunca.

Margarita, con sus maravillosas pastas, en su panadería de Arcicollar (Toledo)Tienen un sabor a repostería casera pura, un gusto a mantequilla espectacular  y una presentación  que no tiene nada que envidiar a las de cualquier pastelería de renombre. La diferencia está en el precio: Margarita las vende a 18 euros y en Madrid puedes pagar el doble (echando un ojo a dos pastelerías a las que suelo ir, en Ruiz, en el barrio de Pacífico, las venden a 26 euros y en la más carera La Oriental, en la calle Ferraz,  a 35 euros). No es de extrañar por tanto que haya quien acuda en romería desde Madrid a por las pastas de Margarita. Como cuenta ellla, hay quien ha llegado al pueblo con el recorte de la caja en la mano preguntando por la panadería después de que un compañero de trabajo las llevara a la oficina en Madrid. Y hasta alguna clienta de un pueblo de al lado se acercó a por ellas porque las había probado…¡en Alemania!

Surtido de riquisimas pastas de la panaderia Margaritaen Arcicollar

La panadería de Margarita es un sencillo despacho de pan, pero que no os engañe su aspecto austero: aquí hay muchísimas horas de trabajo a destajo, mucho mimo, absoluta pasión por el trabajo de su dueña y de Ángel, su marido, y recetas heredadas de generación en generación desde hace 107 años.

Como la de las madalenas (2.40 euros la docena), “como las hacía mi abuela”. Aquí las tenéis, recién horneaditas:

Madalenas recien horneadasde la panaderia Margarita

Da gusto oírle recitar sus ingredientes, porque solo son cinco y todos naturales: aceite de los Montes de Toledo, ralladura de limón, leche, harina y levadura. Probad a contar los ingredientes de unas madalenas de supermercado, incluidas las “artesanas”. Te salen diez como mínimo y la mayoría con nombres tan apetitosos como dextrosa, gasificantes, humectantes, emulgentes… Hummmm, qué ricas, ¡sabor industrialazo puro, amigos!

Margarita además no utiliza cualquier levadura. Utiliza Armisén, unaLevadura Armisen de Zaragoza marca centenaria de Zaragoza. Como dice ella, “cuesta diez veces más cara, pero el resultado, nada que ver”. Madalenas esponjosas como ellas solas.

El resto de dulces no se queda atrás: croissants que saben de verdad a mantequilla, tortas de anís, riquísimas toledanas (pastas de almendra hechas con manteca de cerdo, vino y canela), bizcocho caserísimo de manzana, y unas palmeras y unos donuts espectaculares (0.70 euros) que te devuelven a los domingos de tu infancia. El sabor de los donuts (receta del abuelo, bañados en un poco de almíbar) no tienen nada que envidiar a los originales y éstos encima son artesanos.

Yo, desde luego, seguiré con mi rito mensual: daré un buen rodeo para visitar a Margarita, disfrutaré preguntándole y escuchándole hablar de su oficio (en peligro de extinción “gracias” al mundo baguette precongelado) con pasión, me aprovisionaré de una buena caja de pastas y caerá algún que otro bollo. Mi estómago me lo va a agradecer seguro. Y que no os quepa ninguna duda de que mi familia también.

Pastas de coco de la panaderia Margarita, en Arcicollar