La Tita y su tapa sublime de tortilla

2016-03-31 12.52.47

POR: CURRI

Mítico bar del casco viejo de Santiago de Compostela, La Tita se merece el honor de subir al Olimpo de las tortillas de este blog por dos razones.

Primera y más importante: porque su pincho está más rico y es de mayor tamaño que el 99% de los que he probado nunca.

Y segunda, y no es ninguna tontería…¡ES GRATIS amigos! Sí, con una simple caña te ponen un pedazo de pincho de tortilla que te ilumina la jeta nada más servírtelo. Concretamente, nosotros pagamos 4.60 euros por un doble de cerveza y un rico albariño acompañados de las dos maravillosas tapas de tortilla que aparecen en la foto.

Y el mérito de La Tita es que siendo gratis, el pincho podría ser decente sin más, pero no. Se trata de una tortilla excepcional, hecha en el momento (salen de cocina más de 40 al día) con huevos caseros poco cuajados. Jugosa y con un sabor espectacular. Tanto que aparece en algún artículo como una de las mejores tortillas de Galicia. Y eso es nivelón absoluto.

¿Y qué decir del tamaño XXL del pincho? Nosotros, después de La Tita, fuimos a comer al hiper recomendado templo hipster gastronómico gallego Abastos 2.0. No comimos mal (tampoco me pareció para tanto su fama) pero ya os digo que si no hubiera sido por el pincho de tortilla nos hubiéramos quedado con hambre. Bendita Tita.

2016-03-31 14.39.12

2016-03-31 12.51.10

 

 

 

 

 

 

Karaoke, mercadillos y cena exótica: un domingo perfecto en Berlín

Por: Curri

¿Qué tienen de especial los domingos en Berlín para que les dedicamos un post en El Sibarita Accidental?

Pues que aparte de ser el día perfecto para disfrutar de los maravillosos parques de la ciudad (Tiergarten, Friedrichshain o el alucinante Treptower Park) y de ser día de mercadillos, también se celebra algo muy especial: el mogollónico, divertido y gratis karaoke al aire libre del Mauerpark, que se pone hasta la bandera siempre que el tiempo acompañe.

Por eso, aquí va una ruta dominguera otoñal completita para patearse la ciudad antes de que el frío berlinés se instale y te deje tiritando cuando vayas de visita.

Se puede empezar el pateo por la mañana en el barrio de Friedrichksain hurgando entre la ropa, discos y trastos en general del muy agradable mercadillo de Boxhagener Platz.

Tal vez acabes llevándote una camara retro de Agfa o Kodak o un tocadiscos o un teléfono como sacado de la peli “Good Bye Lenin”. Más complicado es que te gastes 400 euros y te vuelvas a España en esta moto Simson, la vespa de la RDA…

Aunque cosas más raras se han visto, como este buen hombre, que se empeñó en posar “para que me llevara a Madrid un retrato del típico berlinés”. Mi cara de poker fue un poema, amigos…

Es hora ya de cambiar de barrio y dirigirse a Prenzlauer Berg. En la muy bonita calle Oderberger Strasse puedes apretarte un desayuno-almuerzo en el  Café Entwederoder (Oderberger Strasse, 15)Los fines de semana los sirven hasta las cuatro de la tarde y su precio oscila entre los 4 y los 7 euros. Nosotros nos decidimos por este último, el “un poco de todo” Oderberger Spezial. Rico, sano y más que un desayuno, una comida en toda regla.  Además tienen una variedad brutal de ensaladas y zumos para aburrirte.

¡Ah! Y lo de sano se puede compensar con un buen cervezón de medio litro como éste que nos pimplamos a 3 euros la copa.

De camino al Mauerpark (parque del muro) y en la misma calle puedes hacer una nueva incursión en el mundo de la extinta RDA brujuleando por la muy kitsch tienda Veb Orange (Oderberger Strasse 29).

Como entrar en Cuéntame, versión Alemania del Este, con todo tipo de objetos, electrodomésticos y chorradicas curiosas de los viejos tiempos.  Un verdadero paraíso de la Ostalgie, la nostalgia de los productos de la época comunista. Muy curioso

A 200 metros de allí, ya en el Mauerpark, tienes varias opciones: tumbarte en el césped tan ricamente, curiosear en el flohmarkt o ver un concierto al aire libre de un montón de artistas…sin pagar un duro.  Eso sí, la mayoría no pasarían un casting de La Voz. Bueno, a este tipo igual sí le fichaba Melendi porque se marcó un Highway to hell de los AC DC de quitarse el sombrero. Acabó de rodillas con el público entregadísimo.

El fundador del Bearpit Karaoke es Joe Hatchiban, un irlandés residente en Berlín que lleva desde 2009 creando un ambiente de muy buen rollo con sus altavoces, su micro y su ordenador portátil. Los que se apuntan lo mismo cantan una de Abba que el Cumpleaños feliz a su novia y más que voz lo que tienen que tener es cero sentido del ridículo, porque el trago es cojonudo: todos estos miles de ojos mirándote…

A media tarde, para refrescar de nuevo la garganta, puedes volver a la calle Odeberger a la terraza del Nemo (Oderberger Strasse 46), un bar con un ambiente bastante majo y menos fashionista que sus vecinos, decorado en su interior con un mural de uno de mis ídolos de la infancia: Vicky el Vikingo. Vale, esto es Berlín y toca cerveza, pero te aviso también que hacen unas caipirinhas muy ricas a 5.5 euretes.

Si te ha pillado la noche y hay hambre, te aconsejo volver a Friedricshain, concretamente a esta terracita: la del Lemongrass (Anklamer Strasse, 38).

Por 10-12 euros te puedes pegar una muy rica cena de comida tailandesa o japonesa (o mezcla de ambas). Los platos son tamaño XL y todos los que probamos (fuimos tres veces) estaban buenísimos, especialmente la kokossuppe, sopa de pollo con leche de coco, verduras, albahaca y hojas de lima (3 euros) ó el curry de pato crujiente con piña y lichi (8 euros).

Salimos rodando como barriletes, con la sensación de haber cenado de maravilla y con una frase en la cabeza: ¡joder qué barato es Berlín! ¡Fantastischen!