Un chalet suizo a los pies del Cervino… ¡y encima, barato!

  • Chalet St. Anton (Zermatt, Suiza)
  • Teléfono: +41 27 9677203
  • e-mail: info@chalet-st-anton.ch
  • Cómo llegar: avión hasta Ginebra y, desde el mismo aeropuerto, tren hasta Visp y trasbordo en dirección Zermatt (En total, unas 3:30 horas de viaje en tren, aprox.). La opción más barata para conseguir billetes de tren desde Ginebra hasta Zermatt es a través de un abono especial: el Swiss Transfer Ticket.
  • Precios (varían según temporada alta o baja):
    Apartamento para dos: de 34€ a 46€ persona/noche (40-55 francos suizos). Apartamento para cuatro: de 23€ a 46€ persona/noche (27,5-50 francos suizos). Apartamento para cinco: de 22€ a 50€ persona/noche (26-60 francos suizos).
  • www.chalet-st-anton.ch

Jaime Rull / @RullandRock

Todo lo que se cuente sobre Zermatt suele ser redundante. Mucho se ha escrito sobre esta idílica localidad suiza a los pies del Cervino (así llamado por los italianos) o Matterhorn (nombre dado por los germanoparlantes), una de las montañas más bellas del planeta. Zermatt es una meca para los amantes de la montaña, un sitio al que se debe peregrinar al menos una vez en la vida.

La temporada invernal está a punto de comenzar y Zermatt ya luce sus cumbres nevadas como nos muestran sus webcams. Algunas de sus pistas de esquí ya se encuentran abiertas, a espera de que las próximas borrascas traigan más nieve, algo que va a suceder esta misma semana.

Debemos tener en cuenta que Zermatt, localidad ecológica en la que no se permite la circulación de vehículos de gasolina, tiene la etiqueta de ser un destino caro y en Internet  se encuentran pocas o ninguna respuesta a esta pregunta: en Zermatt, ¿es posible encontrar un alojamiento bueno, bonito (esto es fácil) y, sobre todo, barato? (esto no).

Pues la respuesta es SÍ.

No fue fácil. Me llevó mi tiempo navegar por Internet y bucear por la página oficial de reserva de alojamientos de Zermatt, francamente bien organizada, pero es tal la oferta que por momentos uno puede sentirse abrumado y se puede hacer complicado identificar una opción que esté bien situada en el pueblo. No es difícil dejarse seducir por un alojamiento en concreto y descubrir demasiado tarde que se encuentra muy apartado del centro del pueblo, de la estación de tren y de los remontes. Y lo que puede ser peor, que se encuentre en las laderas del valle por lo que estarían garantizadas las subidas por empinadas cuestas.

El resultado de tan ardua búsqueda fue el chalet St Anton, una de las mejores opciones de alojamiento con encanto en Zermatt con un presupuesto ajustado y magníficamente ubicado.

¿Qué ofrece?

En el Chalet St. Anton puedes encontrar 2 apartamentos para 2 personas, 2 para 4 personas y otros 2 para 5. Nada parecido a los típicos zulos funcionales -con fragancia a calcetín de alpinista- más propios de estaciones de esquí ochenteras de nuestro país, Andorra o Francia. Todos los apartamentos del Chalet St. Anton poseen una acogedora decoración alpina con numerosos trabajos artesanales en madera.

El dueño -se llama Peter Agbottspon- es encantador y en todo momento está dispuesto a hacerte la estancia lo más agradable posible. De hecho, tienes la opción de encargar de que te hagan la compra esencial del primer día, es decir, todo lo necesario para los desayunos y otros ingredientes de cocina como aceite, mantequilla, sal o azúcar. Es más, puedes incluso dejar encargado que te dejen preparado en el apartamento todo lo necesario para hacerte una fondue de queso, incluida una botella de vino blanco de la región.

Por otra parte, si hay algo que se agradece es la amplitud de las cocinas y su independencia del resto de estancias del apartamento, evitando las incomodidades propias de las cocinas americanas y francesas.

La ubicación del Chalet St. Anton es muy buena: sin estar en pleno centro de Zermatt, en apenas 5 minutos a pie se llega hasta la plaza de la Iglesia y a la calle principal, la Banhofstrasse. A 300 metros se encuentra la parada del autobús gratuito que recorre todo Zermatt y llega hasta las cabeceras de los principales remontes mecánicos de Zermatt: el Matterhorn Glacier Express, el tren cremallera de Gornergrat y el metro de Sunnega.

¿Cuánto cuesta?

Esto es lo mejor, porque es muy poco habitual encontrar alojamiento tan barato en Suiza y con tanta calidad. Por poner sólo un ejemplo de sus tarifas, un apartamento para 2 de unos 50 metros cuadrados (con amplio dormitorio, salón, cocina independiente, baño y dos balcones) te costará 67€ por noche ¡las dos personas!. Si hablamos de temporada alta (Navidades, Año nuevo o carnavales) el precio rondará los 92€. Estos precios y esta calidad son, incluso, muy difíciles de encontrar en España en localidades de montaña como Jaca, Benasque o Vielha o en estaciones de esquí como Formigal, Sierra Nevada o Baqueira-Beret.

Resumiendo: si te gusta la montaña, los paisajes espectaculares, el esquí y los deportes de invierno, Zermatt es tu destino y el Chalet St. Anton tu opción de alojamiento bueno, bonito, barato… ¡y, además, con encanto!

Un pequeño paraíso natural y gastronómico al otro lado del Pirineo: el valle de Louron

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Las maravillas que ofrece el Pirineo aragonés, concretamente en la comarca del Sobrarbe, son innumerables: el Parque Nacional de Ordesa, el valle de Pineta, la Peña Montañesa, el Monte Perdido… y podría seguir casi hasta el infinito. Pero si cruzamos la frontera hacia el otro lado del Pirineo, el francés, también nos encontramos con verdaderos tesoros ocultos que viven a la sombra de los espectaculares paisajes del lado español.

Pues bien, en Francia, a apenas 40 minutos del túnel de Bielsa -paso fronterizo entre España y Francia- me encontré con uno de los paisajes más desconocidos e impresionantes de los Pirineos: el valle de Louron.

A través del túnel de Bielsa es habitual el trasiego de turistas españoles a Francia y viceversa, sobre todo en invierno, cuando la temporada de esquí está en su apogeo. Los esquiadores españoles acuden cada vez más a las estaciones de esta zona –Saint Lary, Piau-Engaly y Peyragudes– ante lo competitivo de sus precios y la calidad y cantidad de su nieve. Pero estos turistas van a lo que van, y pasan por alto pequeñas joyas como el valle de Louron, a apenas 15 kilómetros de núcleos tan turísticos como Saint Lary. ¡Ellos se lo pierden!

La localidad que preside el valle es la pequeña localidad de Loudenvielle, a orillas de un apacible y bucólico lago. Eso sí, de origen artifical, pero impresiona ver montañas de 3.000 metros de altura reflejadas en sus tranquilas aguas. Y más todavía si se hace desde el castillo medieval de Génos, ubicado en un promontorio del pueblo vecino desde el que se aprecian las mejores vistas de este impresionante valle de origen glaciar. Un auténtico orgasmo visual.

Con esta visión sólo quedaría por satisfacer un único sentido: el gusto. ¿Y qué mejor opción que la gastronomía francesa para saciarlo? La última vez que estuve en el valle de Louron -allá por marzo- tuve la inmensa fortuna de parar por casualidad en uno de los mejores y más baratos restaurantes de la zona: el Chante-Coq du Louron. En una casa de montaña con una anodina y fría fachada gris se esconde un restaurante acogedor, de exquisita decoración y una cocina de primera en el que el menú del día en fin de semana solo costaba 13,50 euros, incluyendo pan, bebida y postre. Un detalle que me encantó: ¡un cartel exterior anunciaba orgullosamente que en este restaurante se cocinaba con aceite de oliva, no con mantequilla!

Cuando yo creía que me iba a encontrar con el típico menú del día de batalla, mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme con platos elaborados, con una presentación muy cuidada y con un género de altísima calidad. Entre los primeros a elegir, una ensalada con queso de cabra de morirse y unos raviolis caseros rellenos de espinaca y setas, con embutido de la zona gratinado con una fina capa de queso parmesano.

De segundo, tuve la oportunidad de meterme entre pecho y espalda un entrecote de tamaño considerable con salsa de pimienta y especias de la zona y patatas asadas especiadas. Para chuparse los dedos y no parar.

Pero la sorpresa llegó con el postre: una colosal crepe casera con una capa de azúcar caramelizado al horno y nata casera. Sencillamente, no tengo palabras para describir este momento.

¡Y todo por 13,50 euros en Francia! A mí se me quedó la misma cara que la del simpático perrete de los dueños del restaurante que pululaba por las mesas por si caía algún bocado…

Para acabar, quiero recomendarte dos opciones para dormir barato en este viaje. Si quieres alojarte en España y hacer esta incursión a Francia en el día, una de las mejores y más baratas opciones es el Hostal La Fuen en el pueblo de Parzán (Huesca), a tan sólo 8 kilómetros de la frontera y el túnel de Bielsa. Habitaciones acogedoras, limpias y con buenas vistas desde 40 euros la habitación doble (¡y algunas de ellas con ducha hidromasaje!) Los desayunos son abundantes y su cocina es recomendable, ya que también tiene restaurante.

Si por el contrario, te apetece dormir en Francia, te voy a sugerir pasar la noche en una típica casa-granja del Pirineo francés con mucho encanto: Le Relais de l’Empereur. Se encuentra en un pequeño y acogedor pueblo a 2 kilómetros de la turística localidad de Saint Lary, y a 10 del valle de Louron. En esta preciosa casa podrás encontrar habitaciones dobles con desayuno desde los 60 euros.

Su buscas destinos diferentes, no masificados y cercanos, paisajes espectaculares, naturaleza, montaña y buena gastronomía, el valle de Louron es tu sitio. ¡Pero, sssshhhhh, no se lo digas a nadie!