Respirando Dublín en el Pub Cobblestone

Queridos y sibaríticos amigos: el buen amigacho Diego Fernández, amante del buen beber y buen amigo de este blog, nos trae una crónica de su último viaje por tierras irlandesas que huele a rica y espesa cerveza negra y a madera de viejo pub dublinés. ¡Abre tus papilas gustativas y comienza a disfrutar de este post!

  • Pub Cobblestone
  • Dirección: 77 King St N, Smithfield, Dublin 7, Co. Dublin, Irlanda
  • Cómo llegar
  • Precio: 4,20€ la pinta de Guinness
  • Teléfono: +353 1 872 1799
  • Web: www.cobblestonepub.ie

Por: Diego Fernández / @diegogtf

Quiero abrir una serie de artículos sobre bares míticos con el pub que más me ha sorprendido en mi reciente viaje alrededor de la isla de Irlanda. Lo hizo por su aspecto, su autenticidad, sus parroquianos y el sabor de su cerveza. Se trata del Cobblestone. Está un poco alejado de lo que los turistas entendemos como centro de Dublín, aunque muy cerca de la destilería de whiskey Jameson.

Llegue a él como se llega a muchos de los mejores sitios en la vida: por recomendación. Gracias a dos grandes amigos que durante sus años viviendo cerca del pub dieron buena cuenta de la barra del Cobblestone.

Lo primero que me impactó al ver el edificio es que estuviera en pie, dado que su lado izquierdo está apuntalado y en él solo cuentan con la fachada. Lo segundo fue una bandera familiar, la de la república española. Junto a ella hay escritas en español unas frases en las que juran que allí se sigue luchando por los ideales que representaba.

Tras hacer las fotos de turno de la entrada atravesé la puerta. Eran las cinco de la tarde del último sábado de octubre de 2012, pero yo sentí que había viajado en el tiempo 100 años atrás. No niego que en ello pudieran influir las dos pintas que ya me había tomado.

Al lado de la entrada, a la izquierda, en un rincón, tocaba un grupo de música tradicional irlandesa cuyo miembro más joven pasaba de los 45, litros de Guinness mensuales. Algo que deduzco porque en el centro de la formación había una mesa en la que se acumulaban los vasos con cerveza. Tres o cuatro tipos con barbas cuyo final se acercaba a sus rodillas les escuchaban junto al resto de público, muchos de ellos probablemente rescatados de los camarotes de tercera clase del Titanic.

Logré atravesar la alargada barra en la que se acumulaba la gente y llegar hasta el fondo del pub en el que una mesa de madera nos esperaba a mí y a la chica que me soporta y nos sentamos. Después de pedir una pinta de Guinness y una de Smithwick´s (la mejor Ale del país) me dispuse a saborear mi cerveza mientras observaba como de la decoración típica de pub emergían objetos poco comunes como posters luminosos, banderas palestinas y saharauis entre una multitud de fotografías antiguas en blanco y negro. Al mismo tiempo en el Cobblestone los más veteranos no paraban de gritar canciones (el verbo cantar se me antoja demasiado benevolente para usarlo) y de aplaudir cada final de melodía mientras que en la otra zona del pub las charlas de treintañeros se ensamblaban entre risas.

La penúltima sorpresa del Cobblestone es su patio cuya definición me ahorraré por una imagen:

En cuanto a las cervezas, os pido que os desviéis menos de cinco minutos de las rutas más tópicas de la capital de Irlanda y las probéis vosotros mismos. Están más que buenas y merecerá la pena que paséis al menos 40 minutos de vuestro tiempo dentro del Cobblestone,

Yo podría pasar encerrado allí media vida observando su lado del pub en blanco y negro y su realidad paralela en color fluorescente. Al fin y al cabo ¿Existe algo mejor que un buen bar?

En crisis, ¡viva la cerveza de marca blanca!

Son tiempos de crisis, de subidas de IVA y de recortes sin fín. Así que en El sibarita accidental nos declaramos fans incondicionales de las marcas blancas que nos deparan más que agradables sorpresas para los amantes del sibaritismo ‘low cost’ de supermercado. Hoy, nuestro amigo y colaborador Diego Fernández, amante del buen beber, te trae una selección de las mejores cervezas de marca blanca que te puedes encontrar en tu visita a un supermercado. ¡No te pierdas estas recomendaciones, amigo cervecero!

Por: Diego Fernández / @diegogtf

Hay cervezas baratas, que las tomas y te dejan más frío que el mármol, pero si la cerveza es rica y cuesta poco, es el doble de buena. Llegados a esta verdad universal, os paso una lista de cervezas de marca blanca, en distintos formatos y tamaños. Para que en vuestra nevera no falte nunca una cerveza fría y además, ¡AHORRES!

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Tercios de cerveza marca El Corte Inglés

¡Señoras y señores los tercios de El Corte Inglés los hace Alhambra!

Cuestan 2,75 euros en pack de 4 y están exquisitos. Imagina que llegas a casa tras un día de mucho, mucho calor. Coges uno de estos tercios bien frío del fondo de la nevera y lo abres. Tras el primer sorbo, enhorabuena acabas de alcanzar el cielo. Mi refresco favorito del verano y el mejor cervezón low cost.

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Perlenbacher / Lidl

Es la marca de cerveza de estos supermercados alemanes. Y si los alemanes saben hacer algo, además de pedir recortes al resto de países de la Unión Europea y coches fiables de alta gama, es cerveza. No es que sea una exquisitez, pero es una lager con un sabor profundo que deja bastante regusto y con un fuerte olor, aunque solo tiene 5 grados de alcohol. Está muy buena y su precio la convierte en mejor. 6 botellines a 1,79 euros o 6 botellas de 50cl a 2,99 euros.

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Steinburg / Mercadona

Lo sé. Hacer un post en El sibarita accidental de la cerveza del Mercadona puede que te choque, pero es que está buena. Steinburg es una cerveza de marca francesa poco aromática y de un sabor suave y levemente amargo al final. 6 latas cuestan 2,45 euros y para nada están rellenas de un líquido imposible de beber. Mi recomendación es que si toca hacer barbacoa y hay que tener repleta la nevera de cerveza, pese a que la economía no acompaña, Steinburg es una opción razonable.

Tres grandes cervezas españolas

¿Te gusta la cerveza? ¿Y más en veranito? Nuestro amigacho y colaborador ilustre, Diego Fernández, te va a recomendar tres cervezones patrios de muy señor mio. ¡Así que atiende y toma nota!

Por: Diego Fernández / @diegogtf

¿Qué mejor que una cervecita fresquita para sobrevivir al verano? ¿Qué mejor que una buena rubia para celebrar que estamos vivos? A los españoles nos encantan las cervezas. Muchos pensamos que un día sin birra es más largo que Romay. De hecho, somos el décimo país del mundo que más la consume y sin embargo se nos acusa de que nuestras cervezas son todas del mismo estilo: rubias con unos cinco grados de alcohol, suaves, pero con cierto amargor, que nos gusta beber bien frías porque su sabor está muy lejos de una cerveza alemana, checa, belga o de las islas británicas.

Lo primero que diré es que me declaro amante de Mahou, Alhambra o Estrella de Galicia 1906 y no opino que nuestra cerveza sea solo un refresco; pero es que además en España también se han empezado a producir cervezones que no tienen nada que envidiar a muchas cervezas de importación. Aquí van tres ejemplos:

– VG Noster Quercus Ale –

Pese a su nombre ¡no es un antivirus! Es una cerveza artesanal hecha en Álava y está bien rica. Es tostada, de color rojizo y me recuerda a algunas cervezas alemanas, aunque es un poco más suave.

Es muy aromática, a hierbas silvestres en concreto; y con bastante cuerpo. Tienen que utilizar una materia prima bastante buena porque es la cerveza de alta gama de la fábrica VG Noster y la verdad es que sabe fenomenal.

Hablaré de un maridaje diferente al habitual: bebida + alimento. Os propongo cerveza + entorno. VG Noster Quercus Ale es una cerveza para beberla con un par de amigos, sentado en el salón de tu casa y comprobando que de la botella además de una gran cerveza sale una buena conversación.

  • Precio: 6 euros la botella de 75cl. 3 euros la de 33cl

– Estrella Damm Inedit –

Es la cerveza de Ferran Adriá, pero tranquilo, ¡sabe a cerveza!

Lejos de hidrógenos y otros ingredientes de nueva cocina y aunque ha sido diseñada con la colaboración del famoso cocinero, la Estrella Damm Inedit es una rubia que hay que tomar

Fresquita, pero sin pasarse. Es una cerveza que sabe mucho a cítrico y que huele a diferentes esencias, dulzona y amarga a la vez, muy compleja. Si nos pasamos y casi la congelamos es probable que perdamos parte de todo eso, aunque no hagamos la barbaridad de no meterla en la nevera. ¡Aviso! Si te gusta la amarás y si no te gusta la aborrecerás. No entiende de términos medios. En mi opinión: un señor cervezón.

Maridaje ideal: Comienza una cena agradable con ella .Saboréala durante los primeros o los aperitivos. Una buena cerveza no tiene nada que envidiar a un vino y ésta lo es.

  • Precio: botella 75 cl Alrededor de 3,50 euros en el Corte Inglés

– Naturbier –

 Es un lugar y una cerveza, para tomarla deberás ir a él.

En plena plaza Santa Ana de Madrid fabrican la que para mí es la mejor cerveza de esta ciudad. La taberna Naturbier elabora cerveza artesanal rubia y tostada.

La primera es una de las cervezas con más aroma que he probado nunca, muy refrescante y con un sabor más intenso que algunas cervezas de trigo, pese a que no lleva este ingrediente.

La tostada huele menos, pero lo que pierde en la nariz lo gana en la boca con fuerza. No tiene nada que envidiar a una Guinness, aunque no es similar. El maridaje es obligado en la taberna donde se fabrica. ¿Qué mejor lugar para tomar una buena cerveza?

  • Naturbier: Plaza de Santa Ana, 8 (Madrid) Tel: 91 360 05 97
  • www.naturbier.com
  • Precio: pinta rubia: 3,60 euros. Pinta tostada: 3,80.

Las mejores tapas castizas de Madrid para un San Isidro en crisis

Por:  Jaime Rull / @RullandRock  Curri

Hoy, 15 de mayo, es San Isidro, patrón de Madrid. Así que los dos sibaritas accidentales que hacemos este blog nos hemos tirado a la calle en busca de tabernas genuinas madrileñas de esas que quedan ya poquitas para papearnos las raciones más castizas de la ciudad.

Pero ¡ojo!, que no estamos hablando de cualquier cosa. Os traemos las mejores bravas del foro, el mejor bacalao rebozado, callos para mojar y no parar, una tortilla recién hecha de dar palmas y una oreja adobada a la plancha. ¿Y para beber? Pues os damos a elegir. O unas cañitas tiradas por los ángeles, o… esto tan rico que sigue a continuación: 

GRANDIOSO VERMÚ EN UNA BODEGA CENTENARIA

  • Bodegas Ricla –  Calle de Cuchilleros, 6
  • Teléfono: 91 365 20 69                                                                                   
  • Precio: 1,60 euros el vermú 

No os vamos a engañar, en esta maravillosa taberna los precios no son los más baratos de Madrid (tampoco los más caros). Ya se sabe que muchas veces lo castizo… se paga. Estamos en una bodega de 1867 con preciosos azulejos y barra de estaño de 1936 y claro, los precios de los vinos y de algunas de las raciones van acordes con la solera del sitio. Ahora, si pides un vermú, la cosa cambia. Por 1.60 euros vas a tomarte uno de los vermús más ricos que puedas llevarte a la boca, de esos que entran como el agua y cuando te das cuenta estás como Las Grecas…

Claro, que si los acompañas con esta media ración de callos brutales (5.90 euros)…

…aparte de no chuzarte prematuramente, tu bolsillo no lo va a notar mucho y tu estómago te lo va a agradecer. Y a pesar de estar en una de las calles de Madrid con más guiris con metro cuadrado, en Ricla sigue yendo la gente fiel de toda la vida. ¿Otro vermutito, amigos?

EL MEJOR BACALAO REBOZADO DE MADRID

  • Casa Revuelta –  Calle Latoneros, 3
  • Teléfono: 91 366 33 32                                                                                          
  • Precio: 2,60 euros la tajada de bacalao rebozado

“Este bacalao es de antología”. Esto le decía una sabia señora que estaba detrás de nosotros a su hijo adolescente el sábado pasado en Casa Revuelta. Y es que no se puede explicar mejor, porque antológico es el bacalao de esta taberna castiza; en realidad el mejor bacalao rebozado de la ciudad (2,60 euros): jugoso, churruscadito, fresco, nada pesado…

Si pegas la oreja y pones el radar, te darás cuenta que aquí la conversación más típica es discutir cuál es mejor, si el bacalao de Casa Labra (otra taberna mítica madrileña) o el de Casa Revuelta. Gana este último, pero por goleada. Así que nunca agradeceremos lo suficiente a nuestros buenos amigachos Javi Trigales y Lucía Cuevas que nos enseñaran esta taberna donde también triunfan los callos, con fama de ser uno de los mejores de la ciudad. Eso sí, si no vas un miércoles o un jueves a mediodía no te molestes en pedirlos, porque no los hacen. Pero piensa que siempre te quedará…una de las cañas mejor tiradas de Madrid (y a 1.20 euros) ¡y este pedazo de tajada de bacalao de llorar!

MINI TORTILLA DE PATATAS COCINADA EN EL MOMENTO

  • Taberna de la Daniela –  Calle General Pardiñas, 21
  • Teléfono: 91 575 23 29                                                                                        
  • Precio: 4,40 euros la mini tortilla española preparada en el acto. 1,40 euros la caña.

Alejémonos ahora de las calles más céntricas de Madrid para adentrarnos a la zona comercial de la calle Goya, en el corazón del Barrio de Salamanca. Vayamos a uno de los pocos sitios (por no decir el único) en el que cuando pides un pincho de tortilla no te dan la típica porción de tortilla que lleva horas cocinada: te preparan en el momento una mini tortilla española para tí solito. Y además es lo suficientemente grande para satisfacer a dos personas. Esto es lo que encontrarás en la Taberna de la Daniela, muy célebre por su cocido. Muy, muy rico, por cierto; pero no precisamente barato.

La Daniela abrió sus puertas en 1992, y dado su éxito, ha abierto otras cuatro sucursales en la Villa y Corte. Pero a nosotros la que nos gusta es la taberna original, la del número 23 de la calle General Pardiñas. Tiran como nadie las cervezas y la mini tortilla cocinada en el acto está para chuparse los dedos. Además, tienen el detalle de presentártela con ricas rebanadas de pan tostado calentito. Sus camareras, especialmente Lola, son simpáticas, castizas y con un divertido descaro que las hace únicas. Eso sí, a chulas no las gana nadie, que para eso estamos en Madrid. Avisado quedas por si vas a vacilarlas.

Otro consejo: la Daniela es una muy agradable taberna pero sus precios se pueden disparar si te sales de nuestra amada mini tortilla que es, a nuestro juicio, la estrella de su carta de tapeo.

LAS MEJORES PATATAS BRAVAS DE MADRID

  • Docamar –  Calle Alcalá, 337
  • Teléfono: 91 367 83 17                                                                                        
  • Precio: 3,50 euros la ración de bravas. 4,80 la de oreja adobada a la plancha

Y ahora llegamos al punto más lejano respecto al turístico y masificado centro de Madrid. Más allá de la Plaza de toros de las Ventas, remontando la calle de Alcalá hasta su número 337, llegamos a la plaza de Quintana. Curiosa plaza que cada domingo por la mañana se dan cita niños y mayores para intercambiar cromos. En una de sus esquinas nos encontramos con una de las instituciones del poco turistico barrio de Ciudad Lineal: el Docamar, taberna que se enorgullece de cocinar las mejores patatas bravas de Madrid desde 1963.

Y la realidad le da la razón: unas patatas de calidad fritas a fuego muy, muy lento y una salsa brava cuya receta sigue siendo un misterio son las claves de estas patatas bravas con las que se puede acariciar el cielo mientras tu boca arde como el infierno. Sin duda, son unas patatas bravas de 5 estrellas y a tan sólo 3,50 euros la racion. Pero ésta no es la única especialidad del Docamar: las patatas ali-oli son espectaculares y, sobre todo, algo tan madrileño como la oreja adobada a la plancha es, directamente, para caerse de espaldas. Y todo con una relación calidad-precio muy difícilmente superables en Madrid.

Cuando vayas por el Docamar pregunta por Eugenio, simpático camarero que lleva trabajando allí la friolera de 38 años. Tira las cañas como nadie y si le caes bien seguro que te pone alguna rica tapa gratis. Atención a su arte a la hora de empapar con salsa brava las patatas recién salidas de la cocina:

Un detalle reseñable del Docamar: su interior está decorada con curiosas fotos históricas del distrito de Ciudad Lineal que se remontan a los años 20. Es más, en su propia página web tienen un amplio espacio dedicado a archivo fotográfico del barrio y sus gentes. Así es el Docamar: las patatas bravas como medio para convertirse en memoria histórica y fotográfica del antiguo Madrid. ¡Un bravo por el Docamar!