‘The Murcian’. Episodios VI y VII de Mediterráneo, el viaje de Javier Gómez Santander

El periplo de Javier Gómez Santander se ‘raffaellacarreriza’. Gómez sabe bien que para determinadas cosas hay que bajar al Sur, sobre todo si buscas cada vez más sol, paradisíacas playas y platos contundentes y sabrosos en los que mojar pan de miga blanca y compacta. Gómez Santander abandona la Comunidad Valenciana y se adentra en Murcia -qué bella eres-. Primera parada, Cabo de Palos. Luego le seguirán Mazarrón y Águilas.

Pero es en estos dos nuevos episodios donde conocerás a ÉL, el que, siguiéndolos aparentemente, en verdad dirige los pasos de Javier Gómez Santander, su Rocinante, su Brucéfalo. Su Chus Lampreave si de Almodóvar se tratara. Como buen hidalgo de (cada vez menos) esbelta figura, Gómez Santander tiene una adarga antigua, una lanza en astillero y un galgo corredor: Viernes, en homenaje a Daniel Defoe y su ‘Robinson Crusoe’. Viernes tiene papel sin texto en los vídeos murcianos pero no le hace falta. Es un actor de matices, silencios, todo lo dice con la mirada.

¡No te pierdas las dos entregas de ‘THE MURCIAN’, la odisea gastronómico-murciana de Viernes y Javier Gómez Santander: AL FILO DE LO COMESTIBLE! ¡2 vídeos 2 al precio de 1!

Calpe, sobrasada y Benidorm. Así es Mediterráneo IV: el viaje de Javier Gómez Santander

Y ahí sigue Javier Gómez Santander, empeñado en pasar de la M a la XXL en apenas una semana. Luego dirá que la sobrasada que se apretó en los montes de Alicante tuvo la culpa de su recién adquirido tonelaje barriguero, que él no quería pero que le iba provocando junto a un insolente pan caliente de jugosa miga blanca y una marrullera botella de aceite de oliva virgen, que si le dijeron que no era lo suficientemente hombre como para untarlos y hacer barquitos en aceite… una provocación en toda regla y tal. Y pretenderá que nos lo creamos.

Juzga por ti mismo. Y atento a lo guapo que se pone Gómez al comer nísperos ácidos. Como el Fary chupando limones.

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¡Viaja y come junto a Gómez desde Calpe a Benidorm y date un atracón virtual, que comer y tuitear todo es empezar!

Mediterráneo: el viaje de Javier Gómez Santander (III) Cuevas y arroz caldoso

En la tercera etapa de su viaje mediterráneo, Javier Gómez Santander ha decidido jugarse el pellejo. Y no porque esté coqueteando peligrosamente con el sobrepeso y el colesterol a base de comilonas hipercalóricas; algo que, efectivamente, ya hace.

Gómez va más allá porque, en su infatigable afán de cebarse como una oca en los días previos de donar su hígado a la causa del foie-gras, ha burlado a una muerte temeraria superando peligrosos senderos y vertiginosos acantilados para llegar a paradisíacas calas y fascinantes cuevas excavadas en el pétreo litoral levantino. ¿La recompensa? Un orgásmico arroz caldoso por cuya degustación el propio Javier Gómez Santander renunciaría a sus principios más elementales y posesiones más preciadas, como su afamada colección de fulares de seda.

¡Disfruta del vídeo de la tercera etapa del viaje mediterráneo de Javier Gómez Santander!

Mira aquí el vídeo de la primera etapa del viaje de Gómez.

Y acá, el segundo.

Mediterráneo: el viaje de Javier Gómez Santander (II): chupándose los dedos en Denia.

Lo prometido es deuda: Javier Gómez Santander nos cuenta la segunda jornada de su odisea gastronómica, de su Mediterráneo. Y lo hace escuchando los cantos de sirena que le atraen irremediablemente hacia Denia y el mejor arroz a banda de toda Valencia y buena parte del Cosmos.

Por el camino, da buena cuenta de rojos gambones, cefálopodos y pulpos a la plancha. Todo un sacrificio. Así que mira, admira y toma nota de los mejores sitios para comer en Denia que nos recomienda Javier Gómez Santander:

De tapas ricas y baratas por Sigüenza

  • Bar de tapas La Alameda
  • Dirección: Paseo de la Alameda, 2. Sigüenza (Guadalajara)
  • Teléfono: 949 390 553
  • Las claves: tapeo rico y barato. Buen ambiente y siempre animado. Imprescindible probar sus impresionantes chipirones a la plancha -6,90 euros- y los ‘perdigachos’ -2,10 euros-. Caña o vino a 1,20 euros.
  • Twitter: @BarAlameda

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Sigüenza es una de las ciudades típicas que siempre se menciona cuando se habla de villas medievales. Hordas de turistas visitan esta bella ciudad cada fin de semana, como si de un parque temático de la Edad Media se tratara, y que sólo quieren saciar su voraz apetito gracias a sus típicos -y sabrosísimos- asados castellanos de cordero o cabrito. Esto es lo típico, lo de siempre… así que no voy a hablar de ello.

Sigüenza se merece con creces la buena fama que tiene gracias, por ejemplo, a su rica historia. Pero si hay algo que me gusta de ella es que cada vez que voy por allí no deja de sorprenderme. Siempre hay algún rincón, una esquina, algún paraje nuevo y secreto por descubrir. Sigüenza tiene algo, tiene alma.

Precisamente, una de las más agradables sorpresas que me he llevado en esta ciudad me la encontré frente a su principal arteria verde, la Alameda.

Fue aquí, vagando por esta avenida arbolada, donde una vez decidí reponer fuerzas a base de tapeo en un bar que se encuentra al comienzo de la misma, frente a la antigua ermita del Humilladero (actual oficina de Turismo de Sigüenza). En un alarde de originalidad, el bar en el que recalé fue bautizado con el nombre de ‘La Alameda’.

Me llamó la atención que estuviera especialmente animado con gente autóctona de la ciudad y no tanto por turistas. Su variedad de tapas acabó por convencerme.

Una vez dentro del bar me dejé llevar por uno de esos antojos irracionales que todos tenemos alguna vez: me dio por pedir unos chipirones a la plancha, algo no muy normal si nos encontramos en el corazón de Castilla La Mancha, en la cuna del asado, y a más de 300 kilómetros de la costa más cercana. Vamos, es lo mismo que te entre antojo de cochinillo asado estando en Benidorm.

Pues bien: ¿cómo me iba a imaginar que en el corazón de la Castilla medieval me iba a comer los mejores chipirones a la plancha de mi vida? ¡Lo prometo: ni en San Sebastián, ni en la costa andaluza, asturiana o gallega he probado chipirones mas ricos! Sé que suena un poco radical, ¡pero es así! Y mira que sólo se trata de chipirones a la plancha, sin una salsa muy elaborada. Pero tienen un sabor tan intenso y especial que le vuelven loco a uno. Y todo a un muy razonable precio de 6,90 euros la ración.

La cocina del Alameda es sencilla y sin grandes alardes. Pero la clave es la indiscutible calidad de su género y unas recetas caseras para todos los públicos que satisface a cualquier estómago con nota muy alta.

Aparte de los chipirones, también son muy recomendables las siguientes tapas y pinchos:

  • El perdigacho: una de las especialidades de la casa y que caen a cientos los fines de semana, cuando Sigüenza es un auténtico hervidero. Se trata de una rica tosta caliente con anchoa de calidad de primera y tomate. Pincho ideal para empezar a abrir el apetito junto a unas cañas. Precio: 2,10 euros la unidad.
  • Lacón a la plancha: lo preparan como los ángeles, cortado a finas lonchas -algo poco habitual, por desgracia- y con un toque de rico pimentón. Precio: 6,90 euros la ración.
  • Champiñón rebozado con alioli: el Bar La Alameda tienen un arte notable con las frituras, como mejillones tigre o gambas gabardina. Pero estos champiñones rebozados son una victoria asegurada. Es una de las tapas más populares y solicitadas. Precio: 5,90 euros la ración.

Después de llenar la panza a base de rico y barato tapeo, se impone bajar la comida con un agradable paseo. Lo típico es hacerlo por las empinadas callejuelas medievales de Sigüenza. Pero si buscamos algo realmente diferente, dejémonos llevar por los pueblos y caminos que rodean a la ciudad, como Palazuelos, Carabias, Imón, Ures y Pozancos. En un próximo post te contaré diferentes rutas por ellos. Posiblemente, es uno de mis parajes favoritos donde siempre me gusta perderme. Sobre todo en el mes de junio, cuando los campos de cereal están en su dorado apogeo antes de la siega.

Paisajes que bien me recuerdan a los que pintara Van Gogh en La Provenza…

 

A modo de aperitivo de la siguiente entrega sobre los secretos rincones de la comarca de Sigüenza, te dejo salivando con los chipirones del Alameda y con estas fotos de los paisajes que te esperan en los alrededores de la inigualable Ciudad del Doncel. Pero, por favor, ¡guarda el secreto!

Un carpaccio diferente… ¡de sandía!

Hoy te traemos una nueva receta de nuestro colaborador gastronómico, el cocinero Roberto Baquero. ¿Te imaginas una versión de fruta de un clásico para carnívoros como el carpaccio de ternera? Suena extraño, pero nosotros lo hemos probado y damos fe de que está para chuparse los dedos. ¡Atiende y toma nota de esta receta con la que sorprenderás a tus amigos!

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Carpaccio de ternera vegetariana

Por: Roberto Baquero

Os animo de nuevo a poneros manos a la masa y a ser por unos minutos los dueños de la cocina. Y digo por unos minutos porque la sencillez y facilidad en la elaboración es nuestro lema. “Carpaccio de ternera vegetariana”. Más de uno se preguntará lo siguiente: “Pero, ¿este tío quiere decir que la ternera con la que elaboramos el plato había comido verdura?”. Pues no; sino que os voy a enseñar como un producto vegetal, en este caso fruta, lo podemos transformar para que tenga la aparencia de un alimento cárnico.

Ingredientes para una ración para 3 personas:

  • 1/4 de sandía
  • 100ml de caldo de ternera oscuro
  • 50ml.aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra molida
  • Sal en escamas
  • Queso rallado curado (al gusto)
  • Tortitas crujientes
Elaboración:
Cortaremos la sandía en láminas finas de 0,5 cm. aprox. y las depositaremos extendiéndolas en un recipiente y cubriéndolas con el aceite y el caldo de ternera oscuro. Mantenerla en nevera durante 1 hora. Sacar la sandía de los líquidos y colocarla a forma de viruta de jamón sobre el plato o fuente que escojamos. Salpimentarla al gusto y añadir el queso o servirlo en un bol como acompañamiento junto a las tortitas. Consumir frío.
Aquí os dejo la sencilla receta de un entrante con el que sorprenderéis a vuestros comensales.
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Menú del día con encanto parisino en Madrid… ¡por 11 euros!

  • Restaurante del Instituto Francés de Madrid
  • Dirección: c/ Marqués de la Ensenada 12, 28004 Madrid
  • Teléfono: 91 700 48 34
  • Precio: menú del día, 11 euros en salón, 12,40 en terraza (de lunes a viernes).

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Poco queda ya a este verano que se está resistiendo a ceder el paso al otoño. Gracias a esto, aún podemos disfrutar de ese ‘momento terraza’ que tanto nos gusta a los que nos ha  tocado vivir en una ciudad demasiado grande como Madrid. Precisamente, paseando por el barrio de la Justicia de Madrid es donde podemos encontrarnos con uno de esos sitios ocultos que siempre nos gusta tener en el repertorio para sorprender a tu pareja o a un buen amigo. ¿Te imaginas trasladarte desde la madrileña calle desde la que se puede ver la siempre mediática Audiencia Nacional hasta el encanto de una terraza en el patio privado de una casa de París? Pues esto es posible cruzando las puertas del Instituto Francés de la capital. Será en esas puertas donde nos encontramos con este elegante pero discreto cartel por el que se nos invita a tomar un menú del día por 11 euros.

Cruzamos la bonita puerta de doble hoja de madera de un edificio de corte clásico. Se trata de una edificación de 1910 que nació con el fin de albergar al Liceo Francés.

Actualmente nos encontramos con la sede principal del Instituto francés en Madrid, institución encargada de difundir la cultura francesa en nuestro país. ¿Y hay mejor manera de hacerlo que a través de su gastronomía?

Pasado el recibidor donde encontraremos información de las actividades del Instituto, y bajando unas escaleras, se encuentra el restaurante. Pero lo que nos interesa se encuentra cruzando el comedor hasta una puerta que da acceso al patio de manzana del edificio: allí es donde se encuentra una terraza con el más típico encanto parisino en el corazón de Madrid.

Elegantes mesas y sillas de jardín, amplias sombrillas y abundante vegetación. Es lo que nos encontraremos en esta terraza donde realmente a uno le da la sensación de que el tiempo discurre más lentamente. Sin duda, un sitio perfecto para tomar un menú del día a un precio económico. Aviso para navegantes: el precio del menú en el interior del restaurante son 11 euros. En terraza tiene suplemento y asciende hasta los 12,40 euros, pero te garantizo que esos 1,40 euros de diferencia merecen la pena.

Entremos en faena y hablemos de comida. El verdadero toque francés de la cocina del restaurante del Instituto francés se encuentra en el gusto por los detalles, aunque nos encontremos con un sencillo menú del día de apenas 12 euros. Cuando fui por allí, de primer plato tuve la oportunidad de meterme entre pecho y espalda este rico plato de pasta con setas, con un rico toque de especias y con una magnífica presentación.

En el apartado de primeros platos, destaco las cremas, como las de puerros o la de zanahorias, ya que las bordan. Impresionante la lasaña de berenjena, un clásico de este restaurante que suele acabarse en los días que está en menú ya que todo el mundo que allí va a comer en esos días se abalanza sobre ella como pirañas.

Algo que te recomiendo es que procures llevar un horario europeo en este restaurante -muchos franceses lo frecuentan- e ir comer a primera hora, a partir de las 13.30, así tendrás garantizado encontrar una mesa libre en la terraza y tener disponibles todos los platos que ofrezcan en el menú del día.

En cuanto a los segundos platos, también rige el buen gusto en la preparación y la presentación. Por ejemplo, algo tan aparentemente tan sencillo como un filete de ternera, gana enteros cuando te lo preparan a la parrilla, bien acompañado con una rica ensalada con tomates cherry y hoja de roble y patatas fritas caseras.

Este gusto por los detalles también llega a los postres, donde siempre podrás elegir entre ricos helados -y no el típico y tristón helado al corte de chocolate, vainilla y nata- y platos de fruta preparada que bien apetece en días de calor. Por ejemplo, tacos de rica sandía fresca con hierbabuena.

Además, en las noches de verano de jueves y viernes, la terraza del restaurante del Instituto francés ofrece la oportunidad de cenar con menús diferentes. Para ello, es imprescindible llamar previamente al 91 700 48 34 para reservar.

El restaurante del Instituto francés, la mejor opción para viajar al encanto de una terraza parisina en el centro de Madrid. Bon appetit!