‘LA CACHIMBA FUSIÓN’: DELICIAS PERUANAS Y ASIÁTICAS CON UN TOQUE GALLEGO EN MADRID

Restaurante La Cachimba Fusión, c/ Guzmán el Bueno 63, Madrid

– Teléfono y reservas: 915502132– Especialidad: fusión en cocina peruana, asiática y género gallego

http://lacachimbafusion.com

Claves: una más que recomendable fusión entre la gastronomías peruana, asiática y gallega para todos los bolsillos.

Tras la fachada de un pequeño restaurante con solera de la animada calle madrileña de Guzmán el Bueno llamado ‘La Cachimba’, que en otros tiempos naciera como una casa de comidas tradicional, se esconde una sorprendente cocina que fusiona espectacularmente las gastronomías peruana, asiática y gallega. Tres continentes, tres formas diferentes de entender los fogones en un mismo plato. Y lo mejor, a precios más que asequibles y con una calidad indiscutible.

No busquemos un local de diseño hipster para el postureo fácil en instagram porque no lo encontraremos. Sería la excusa fácil para encarecer sin sentido la carta. Encontraremos un local discreto, con agradable barra y un pequeño salón acogedor donde se nota la solera y tradición del local.Pero la innovación y las sorpresas llegan tras las puertas de la cocina, un proyecto personal del empresario de la restauración César Toledo. Tras esas puertas es donde crea el chef peruano Miguel Ángel Laberiano, que se dio a conocer en uno de los restaurantes peruanos de moda de la capital, el Navaja. Y cuando los platos pasan de la cocina a la mesa es donde comienza la magia del mestizaje entre especialidades peruanas, asiáticas y el mejor género gallego.Especialmente nos gustaron como entrante estos deliciosos mejillones:Y estas navajas nikkei nos dejaron sin palabras:Como no podía ser de otra manera, los típicos ceviches peruanos los bordan; tanto el tradicional de corvina como el de pulpo:Nos pareció delicioso el Tiradito nikkei de atún rojo:Pero quizás lo que más nos atrajo es este delicioso bao de cangrejo. Una auténtica delicia este contraste entre la suavidad de la masa y el crujiente cangrejo.El mestizaje entre la gastronomía peruana, la asiática y el género gallego se aprecia en otros platos suyos, como puedes apreciar echando un vistazo a su carta. ¡No perdáis de vista su oferta de cócteles para ir abriendo boca!Y sus precios son más que asequibles. Por unos 20 – 30 euros por cabeza puedes disfrutar de una comida o una cena en la que saldrás más que saciado en este delicioso universo de sabores.Así que si un día decides dejarte perder por la oferta de bares, restaurantes y terrazas de la madrileña calle de Guzmán el Bueno, la parada en La Cachimba Fusión es obligatoria. ¡Salud, sibaritas!

‘The Murcian’. Episodios VI y VII de Mediterráneo, el viaje de Javier Gómez Santander

El periplo de Javier Gómez Santander se ‘raffaellacarreriza’. Gómez sabe bien que para determinadas cosas hay que bajar al Sur, sobre todo si buscas cada vez más sol, paradisíacas playas y platos contundentes y sabrosos en los que mojar pan de miga blanca y compacta. Gómez Santander abandona la Comunidad Valenciana y se adentra en Murcia -qué bella eres-. Primera parada, Cabo de Palos. Luego le seguirán Mazarrón y Águilas.

Pero es en estos dos nuevos episodios donde conocerás a ÉL, el que, siguiéndolos aparentemente, en verdad dirige los pasos de Javier Gómez Santander, su Rocinante, su Brucéfalo. Su Chus Lampreave si de Almodóvar se tratara. Como buen hidalgo de (cada vez menos) esbelta figura, Gómez Santander tiene una adarga antigua, una lanza en astillero y un galgo corredor: Viernes, en homenaje a Daniel Defoe y su ‘Robinson Crusoe’. Viernes tiene papel sin texto en los vídeos murcianos pero no le hace falta. Es un actor de matices, silencios, todo lo dice con la mirada.

¡No te pierdas las dos entregas de ‘THE MURCIAN’, la odisea gastronómico-murciana de Viernes y Javier Gómez Santander: AL FILO DE LO COMESTIBLE! ¡2 vídeos 2 al precio de 1!

Calpe, sobrasada y Benidorm. Así es Mediterráneo IV: el viaje de Javier Gómez Santander

Y ahí sigue Javier Gómez Santander, empeñado en pasar de la M a la XXL en apenas una semana. Luego dirá que la sobrasada que se apretó en los montes de Alicante tuvo la culpa de su recién adquirido tonelaje barriguero, que él no quería pero que le iba provocando junto a un insolente pan caliente de jugosa miga blanca y una marrullera botella de aceite de oliva virgen, que si le dijeron que no era lo suficientemente hombre como para untarlos y hacer barquitos en aceite… una provocación en toda regla y tal. Y pretenderá que nos lo creamos.

Juzga por ti mismo. Y atento a lo guapo que se pone Gómez al comer nísperos ácidos. Como el Fary chupando limones.

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¡Viaja y come junto a Gómez desde Calpe a Benidorm y date un atracón virtual, que comer y tuitear todo es empezar!

Mediterráneo: el viaje de Javier Gómez Santander (III) Cuevas y arroz caldoso

En la tercera etapa de su viaje mediterráneo, Javier Gómez Santander ha decidido jugarse el pellejo. Y no porque esté coqueteando peligrosamente con el sobrepeso y el colesterol a base de comilonas hipercalóricas; algo que, efectivamente, ya hace.

Gómez va más allá porque, en su infatigable afán de cebarse como una oca en los días previos de donar su hígado a la causa del foie-gras, ha burlado a una muerte temeraria superando peligrosos senderos y vertiginosos acantilados para llegar a paradisíacas calas y fascinantes cuevas excavadas en el pétreo litoral levantino. ¿La recompensa? Un orgásmico arroz caldoso por cuya degustación el propio Javier Gómez Santander renunciaría a sus principios más elementales y posesiones más preciadas, como su afamada colección de fulares de seda.

¡Disfruta del vídeo de la tercera etapa del viaje mediterráneo de Javier Gómez Santander!

Mira aquí el vídeo de la primera etapa del viaje de Gómez.

Y acá, el segundo.

Mediterráneo: el viaje de Javier Gómez Santander (II): chupándose los dedos en Denia.

Lo prometido es deuda: Javier Gómez Santander nos cuenta la segunda jornada de su odisea gastronómica, de su Mediterráneo. Y lo hace escuchando los cantos de sirena que le atraen irremediablemente hacia Denia y el mejor arroz a banda de toda Valencia y buena parte del Cosmos.

Por el camino, da buena cuenta de rojos gambones, cefálopodos y pulpos a la plancha. Todo un sacrificio. Así que mira, admira y toma nota de los mejores sitios para comer en Denia que nos recomienda Javier Gómez Santander:

Cocido y garbanzos con bacalao en tierras maragatas

 

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POR: CURRI

Un clásico de fin de semana en la provincia de León es ir a comer un cocido maragato en Castrillo de los Polvazares. Es un pueblo espectacular, pero le ocurre como a Pedraza (Segovia) y tantos otros pueblos monumentales: estéticamente son una maravilla, pero están totalmente orientados al turismo. Todo lo que tienen de bonito lo tienen de poco auténtico.

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Aquí te vamos a proponer un plan alternativo: que goces por la mañana, a salvo del turisteo, de las preciosas calles de piedra y las antiguas casonas de arrieros de Castrillo, y después vayas a comer a algún pueblo vecino como Val de San Lorenzo, donde se encuentra el Mesón Maragato.

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En este restaurante ubicado en una casa de 1.844 bordan la cocina tradicional y especialmente la maragata. Si optas por los garbanzos, puedes elegir entre el cocido maragato (con sus tres vuelcos a la inversa: carne, garbanzos con berza, y por último, la sopa), los garbanzos con bacalao, o los garbanzos con gambas.

Nosotros nos decantamos por los garbanzos con bacalao y dimos palmas con las orejas con la elección. El precio nos echó un poco para atrás: ¿25 euros por un plato de garbanzos? Poco nos pareció después porque la cazuela de barro da para dos personas repitiendo varias veces e incluye un plato de riquísima cecina de aperitivo, bebida y postre.

Los garbanzos estaban suaves y cremosos de deshacerse en la boca y el taco de bacalao tamaño XXL, jugoso, fresco y de sabor impecable. Platazo caserísimo de los de mojar pan hasta decir basta.

De segundo pedimos carne maragata, un estofado a base de carne de morcillo típico de la zona. Viajó con nosotros a Madrid en tupper porque después de los garbanzos poco hueco nos quedaba, el justo para zamparnos una maravillosa leche frita de postre.

En la mesa de al lado, comentaban que las mollejas estaban “de película” y veíamos pasar también unos platos con pintaza increíble de lechazo, otra de las especialidades de la casa.

Al final a nosotros el festín nos salió con bebidas a 23 euros por barba. Una relación calidad-precio espectacular.

Y ¡ojo!: Val de San Lorenzo esta a sólo 5 kms de la salida 326 de la A-6. Es un planazo de parada para comer si vais a de camino a Galicia o Asturias.

 

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De tapas ricas y baratas por Sigüenza

  • Bar de tapas La Alameda
  • Dirección: Paseo de la Alameda, 2. Sigüenza (Guadalajara)
  • Teléfono: 949 390 553
  • Las claves: tapeo rico y barato. Buen ambiente y siempre animado. Imprescindible probar sus impresionantes chipirones a la plancha -6,90 euros- y los ‘perdigachos’ -2,10 euros-. Caña o vino a 1,20 euros.
  • Twitter: @BarAlameda

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Sigüenza es una de las ciudades típicas que siempre se menciona cuando se habla de villas medievales. Hordas de turistas visitan esta bella ciudad cada fin de semana, como si de un parque temático de la Edad Media se tratara, y que sólo quieren saciar su voraz apetito gracias a sus típicos -y sabrosísimos- asados castellanos de cordero o cabrito. Esto es lo típico, lo de siempre… así que no voy a hablar de ello.

Sigüenza se merece con creces la buena fama que tiene gracias, por ejemplo, a su rica historia. Pero si hay algo que me gusta de ella es que cada vez que voy por allí no deja de sorprenderme. Siempre hay algún rincón, una esquina, algún paraje nuevo y secreto por descubrir. Sigüenza tiene algo, tiene alma.

Precisamente, una de las más agradables sorpresas que me he llevado en esta ciudad me la encontré frente a su principal arteria verde, la Alameda.

Fue aquí, vagando por esta avenida arbolada, donde una vez decidí reponer fuerzas a base de tapeo en un bar que se encuentra al comienzo de la misma, frente a la antigua ermita del Humilladero (actual oficina de Turismo de Sigüenza). En un alarde de originalidad, el bar en el que recalé fue bautizado con el nombre de ‘La Alameda’.

Me llamó la atención que estuviera especialmente animado con gente autóctona de la ciudad y no tanto por turistas. Su variedad de tapas acabó por convencerme.

Una vez dentro del bar me dejé llevar por uno de esos antojos irracionales que todos tenemos alguna vez: me dio por pedir unos chipirones a la plancha, algo no muy normal si nos encontramos en el corazón de Castilla La Mancha, en la cuna del asado, y a más de 300 kilómetros de la costa más cercana. Vamos, es lo mismo que te entre antojo de cochinillo asado estando en Benidorm.

Pues bien: ¿cómo me iba a imaginar que en el corazón de la Castilla medieval me iba a comer los mejores chipirones a la plancha de mi vida? ¡Lo prometo: ni en San Sebastián, ni en la costa andaluza, asturiana o gallega he probado chipirones mas ricos! Sé que suena un poco radical, ¡pero es así! Y mira que sólo se trata de chipirones a la plancha, sin una salsa muy elaborada. Pero tienen un sabor tan intenso y especial que le vuelven loco a uno. Y todo a un muy razonable precio de 6,90 euros la ración.

La cocina del Alameda es sencilla y sin grandes alardes. Pero la clave es la indiscutible calidad de su género y unas recetas caseras para todos los públicos que satisface a cualquier estómago con nota muy alta.

Aparte de los chipirones, también son muy recomendables las siguientes tapas y pinchos:

  • El perdigacho: una de las especialidades de la casa y que caen a cientos los fines de semana, cuando Sigüenza es un auténtico hervidero. Se trata de una rica tosta caliente con anchoa de calidad de primera y tomate. Pincho ideal para empezar a abrir el apetito junto a unas cañas. Precio: 2,10 euros la unidad.
  • Lacón a la plancha: lo preparan como los ángeles, cortado a finas lonchas -algo poco habitual, por desgracia- y con un toque de rico pimentón. Precio: 6,90 euros la ración.
  • Champiñón rebozado con alioli: el Bar La Alameda tienen un arte notable con las frituras, como mejillones tigre o gambas gabardina. Pero estos champiñones rebozados son una victoria asegurada. Es una de las tapas más populares y solicitadas. Precio: 5,90 euros la ración.

Después de llenar la panza a base de rico y barato tapeo, se impone bajar la comida con un agradable paseo. Lo típico es hacerlo por las empinadas callejuelas medievales de Sigüenza. Pero si buscamos algo realmente diferente, dejémonos llevar por los pueblos y caminos que rodean a la ciudad, como Palazuelos, Carabias, Imón, Ures y Pozancos. En un próximo post te contaré diferentes rutas por ellos. Posiblemente, es uno de mis parajes favoritos donde siempre me gusta perderme. Sobre todo en el mes de junio, cuando los campos de cereal están en su dorado apogeo antes de la siega.

Paisajes que bien me recuerdan a los que pintara Van Gogh en La Provenza…

 

A modo de aperitivo de la siguiente entrega sobre los secretos rincones de la comarca de Sigüenza, te dejo salivando con los chipirones del Alameda y con estas fotos de los paisajes que te esperan en los alrededores de la inigualable Ciudad del Doncel. Pero, por favor, ¡guarda el secreto!

Menú del día con encanto parisino en Madrid… ¡por 11 euros!

  • Restaurante del Instituto Francés de Madrid
  • Dirección: c/ Marqués de la Ensenada 12, 28004 Madrid
  • Teléfono: 91 700 48 34
  • Precio: menú del día, 11 euros en salón, 12,40 en terraza (de lunes a viernes).

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Poco queda ya a este verano que se está resistiendo a ceder el paso al otoño. Gracias a esto, aún podemos disfrutar de ese ‘momento terraza’ que tanto nos gusta a los que nos ha  tocado vivir en una ciudad demasiado grande como Madrid. Precisamente, paseando por el barrio de la Justicia de Madrid es donde podemos encontrarnos con uno de esos sitios ocultos que siempre nos gusta tener en el repertorio para sorprender a tu pareja o a un buen amigo. ¿Te imaginas trasladarte desde la madrileña calle desde la que se puede ver la siempre mediática Audiencia Nacional hasta el encanto de una terraza en el patio privado de una casa de París? Pues esto es posible cruzando las puertas del Instituto Francés de la capital. Será en esas puertas donde nos encontramos con este elegante pero discreto cartel por el que se nos invita a tomar un menú del día por 11 euros.

Cruzamos la bonita puerta de doble hoja de madera de un edificio de corte clásico. Se trata de una edificación de 1910 que nació con el fin de albergar al Liceo Francés.

Actualmente nos encontramos con la sede principal del Instituto francés en Madrid, institución encargada de difundir la cultura francesa en nuestro país. ¿Y hay mejor manera de hacerlo que a través de su gastronomía?

Pasado el recibidor donde encontraremos información de las actividades del Instituto, y bajando unas escaleras, se encuentra el restaurante. Pero lo que nos interesa se encuentra cruzando el comedor hasta una puerta que da acceso al patio de manzana del edificio: allí es donde se encuentra una terraza con el más típico encanto parisino en el corazón de Madrid.

Elegantes mesas y sillas de jardín, amplias sombrillas y abundante vegetación. Es lo que nos encontraremos en esta terraza donde realmente a uno le da la sensación de que el tiempo discurre más lentamente. Sin duda, un sitio perfecto para tomar un menú del día a un precio económico. Aviso para navegantes: el precio del menú en el interior del restaurante son 11 euros. En terraza tiene suplemento y asciende hasta los 12,40 euros, pero te garantizo que esos 1,40 euros de diferencia merecen la pena.

Entremos en faena y hablemos de comida. El verdadero toque francés de la cocina del restaurante del Instituto francés se encuentra en el gusto por los detalles, aunque nos encontremos con un sencillo menú del día de apenas 12 euros. Cuando fui por allí, de primer plato tuve la oportunidad de meterme entre pecho y espalda este rico plato de pasta con setas, con un rico toque de especias y con una magnífica presentación.

En el apartado de primeros platos, destaco las cremas, como las de puerros o la de zanahorias, ya que las bordan. Impresionante la lasaña de berenjena, un clásico de este restaurante que suele acabarse en los días que está en menú ya que todo el mundo que allí va a comer en esos días se abalanza sobre ella como pirañas.

Algo que te recomiendo es que procures llevar un horario europeo en este restaurante -muchos franceses lo frecuentan- e ir comer a primera hora, a partir de las 13.30, así tendrás garantizado encontrar una mesa libre en la terraza y tener disponibles todos los platos que ofrezcan en el menú del día.

En cuanto a los segundos platos, también rige el buen gusto en la preparación y la presentación. Por ejemplo, algo tan aparentemente tan sencillo como un filete de ternera, gana enteros cuando te lo preparan a la parrilla, bien acompañado con una rica ensalada con tomates cherry y hoja de roble y patatas fritas caseras.

Este gusto por los detalles también llega a los postres, donde siempre podrás elegir entre ricos helados -y no el típico y tristón helado al corte de chocolate, vainilla y nata- y platos de fruta preparada que bien apetece en días de calor. Por ejemplo, tacos de rica sandía fresca con hierbabuena.

Además, en las noches de verano de jueves y viernes, la terraza del restaurante del Instituto francés ofrece la oportunidad de cenar con menús diferentes. Para ello, es imprescindible llamar previamente al 91 700 48 34 para reservar.

El restaurante del Instituto francés, la mejor opción para viajar al encanto de una terraza parisina en el centro de Madrid. Bon appetit!

Recetas originales para una noche de verano: un cocktail salado y un postre sorprendente

¡Amigos sibaríticos, vuelve nuestro chef amigacho Roberto Baquero a hacernos salivar con sus recetas sorprendentes! Hoy nos trae dos recetas originales y baratas para triunfar con una comida o una cena con tus amigos o con tu pareja.

¡Así que abre bien los ojos, lee atentamente estas recetas y deja que se te caiga la baba con frenesí!

Por: Roberto Baquero

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Bloody Mary de Fuet y aguacate

Gin tonic, mojitos, cocktails… son preparaciones que en la actualidad gran parte  de nuestra restauración han incluido en su oferta hacia el cliente, bien como acompañamiento o colofón de una comida.

En esta sección de recetas y siguiendo las pautas de sencillez y originalidad que nos caracteriza, y con el total respeto hacia el gran creador de cocktails Fernand Petiot, hemos elaborado nada más y nada menos que un Bloody Mary de Fuet y un toque de aguacate a nuestro estilo.

Ingredientes: (individual)

  • 5 g. de aguacate
  • 10 g. de fuet o embutido seco similar
  • 4 tomates cherrys
  • Unas gotas de zumo de limón
  • 5 ml. de aceite de oliva
  • 2 cucharillas de vodka
  • 0,5 g. de azúcar

Elaboración:

  1. Picar el fuet en pequeños daditos y añadir el vodka.
  2. Cortar los cherrys por la mitad y extraer la pulpa que mezclaremos también con la mezcla anterior. Las mitades huecas las reservamos.
  3. Por último, pelar el aguacate, mezclarle el azúcar y el limón y trabajarlo hasta que quede una pasta

Montaje:

Sobre una copa de tipo cocktail, llenar el fondo con el aguacate, posteriormente la picada de fuet y, por último, las mitades del tomate tapando la superficie. Regar el conjunto con el aceite de oliva.

Como sugerencia, decorar con una pipeta de aceite con tabasco y aceitunas negras.

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Chips de queso con higos agridulces y puré de fresas

– ¿Qué les apetece de postre señores?

– Nos hemos quedado muy llenos pero algo pequeñito y no muy dulce sí que nos comeríamos

– De acuerdo, señores. Eso está hecho.

Este dialogo que muchas veces se hace habitual en un restaurante es una situación que cualquiera de nuestros lectores -y tras ver la siguiente receta- podría realizar para satisfacer a estos clientes de una manera satisfactoria y divertida, siempre desde mi humilde opinión.

Ingredientes:

  • Mezcla rallada de quesos (semi de vaca, oveja y cheddar naranja).
  • 2 higos agridulces en conserva.
  • 2 cucharadas de compota de fresa.
  • Frutos secos.
  • Papel de horno.

Elaboración:

  1. Sobre una  placa de horno y cubierta con papel, extender los quesos rallados cubriendo toda la superficie y hornear a 140ºC durante 10 minutos hasta que veamos el queso ligeramente tostado.Sacar del horno, dejar enfriar y cortar porciones desiguales.
  2. Picar los higos y llenar dos copitas una con éstos y otra con la compota de fresa.

Montaje:

En este caso he utilizado dos tenedores de madera como soporte de los chips y los he metido en un jarrón con pétalos secos con lo que he acompañado con las dos copitas. Sobre la esterilla echar unos frutos secos, ¡et voilá!

El “Pot au Feu” o cómo ponerse morado en París por 18 euros

  • Restaurante “Le Roi du Rot au Feu”
  • Dirección: 34, rue Vignon. 75008 París. A 5 minutos a pie de la turística Iglesia neoclásica de la Madeleine (ver mapa).
  • Teléfono: 00 33 1 47 42 37 10. No admite reservas.
  • Precio: el Pot au Feu, contundente especialidad de la casa, a 18 euros por persona.

Por: Jaime Rull / @RullandRock

En una ocasión, un buen amigo mío, me dijo esta frase:

“Comer mal en París es muy complicado. Prácticamente, se come bien en cualquier restaurante. Lo realmente difícil en París es comer barato”.

¡Qué gran razón tenía mi amigo Óscar Díez cuando me lo dijo! París siempre ha sido, es y será una meca gastronómica. Pero es cierto que siempre hay que llevar el bolsillo bien preparado. Hace dos semanas tuve la oportunidad de volver por esta ciudad que siempre sorprende y de la que nunca te cansas. Y por pura casualidad, tuve la inmensa fortuna de saciar mi voraz apetito en un restaurante con solera francesa y un encanto típicamente parisino. Un pequeño restaurante que siempre te imaginarías en cualquier película ambientadas en París.

¿Cómo llegué a él? Vagaba cansado por los bulevares en las inmediaciones de la Ópera Garnier y la Place de la Madeleine y ya habían dado las 3 de la tarde, una hora a partir de la cual se hace complicado encontrar en París un restaurante con la cocina abierta para comer. Intentando huir del tráfico pesado y del ruido, decidí meterme por una estrecha y silenciosa calle para buscar algo más de tranquilidad y algún puesto de comida rápida para reponer fuerzas. Esa calle en la que me metí fue la Rue Vignon. Lo primero que me llamó la atención fue un coqueto restaurante con un toldo granate que daba sombra a unas pequeñas mesas y sillas dispuestas en la calle.

Ví que estaba abierto y que un grupo de parisinos hacían sobremesa amigablemente en torno a copas de vino y eso me atrajo: un restaurante típicamente parisino sin estar infestado de turistas. Su nombre era sugerente: “Le Roi du Pot au Feu” que quiere decir algo así como “El rey del guiso”. Me acerqué a ver la carta y ví un menú Pot au Feu por 18 euros y me dije: “Hoy es el día de probar algo nuevo. Vamos a ello”.

Cierto es que llevaba bastante hambre y tenía ganas de algo contundente. ¡Y acerté de pleno! Pedí a una amable camarera mi menú Pot au Feu y al rato apareció con este platazo:

El Pot au Feu es un plato típico francés, familiar lejano de nuestro cocido. Se prepara con sabrosa y tierna carne de buey que se puede condimentar con mostaza de Dijon, hortalizas y verduras que se cuecen a fuego lento en un puchero de barro (de hecho, la expresión francesa pot au feu sirve también para definir este tipo de recipientes). Al igual que en España, también se puede servir de manera previa una sopa resultante de la preparación de este plato.

Pero hay un detalle que aporta un encanto especial al Pot au Feu y es el hecho de que te lo presentan con unas finas y calientes rebanadas de pan tostado en los que puedas untar el tuétano, aliñándolo con un poco de sal gorda y mostaza de Dijon. Acompaña todo esto con una copita de vino tinto y alcanzarás el Nirvana hasta caer rodando de la mesa. ¿Y lo mejor de todo? ¡Es que te pones hasta las trancas por sólo 18 euros! ¡Y además con cocina francesa de primera línea!

Un último consejo: si a pesar de meterte un Pot au Feu entre pecho y espalda aún tienes hueco para un postre casero, no dejes de pedir su Tarte Tatin de manzana. Te garantizo que se te caerán las lágrimas de la emoción.

Así que ya sabes, si vas a ir por París y eres de los que le gustan la cocina francesa, el buen comer abundante y barato, no dejes de pasar por el restaurante “Le Roi du Pot au Feu”. ¡Te doy fe de que su regio título se lo tienen más que merecido!