‘LA CACHIMBA FUSIÓN’: DELICIAS PERUANAS Y ASIÁTICAS CON UN TOQUE GALLEGO EN MADRID

Restaurante La Cachimba Fusión, c/ Guzmán el Bueno 63, Madrid

– Teléfono y reservas: 915502132– Especialidad: fusión en cocina peruana, asiática y género gallego

http://lacachimbafusion.com

Claves: una más que recomendable fusión entre la gastronomías peruana, asiática y gallega para todos los bolsillos.

Tras la fachada de un pequeño restaurante con solera de la animada calle madrileña de Guzmán el Bueno llamado ‘La Cachimba’, que en otros tiempos naciera como una casa de comidas tradicional, se esconde una sorprendente cocina que fusiona espectacularmente las gastronomías peruana, asiática y gallega. Tres continentes, tres formas diferentes de entender los fogones en un mismo plato. Y lo mejor, a precios más que asequibles y con una calidad indiscutible.

No busquemos un local de diseño hipster para el postureo fácil en instagram porque no lo encontraremos. Sería la excusa fácil para encarecer sin sentido la carta. Encontraremos un local discreto, con agradable barra y un pequeño salón acogedor donde se nota la solera y tradición del local.Pero la innovación y las sorpresas llegan tras las puertas de la cocina, un proyecto personal del empresario de la restauración César Toledo. Tras esas puertas es donde crea el chef peruano Miguel Ángel Laberiano, que se dio a conocer en uno de los restaurantes peruanos de moda de la capital, el Navaja. Y cuando los platos pasan de la cocina a la mesa es donde comienza la magia del mestizaje entre especialidades peruanas, asiáticas y el mejor género gallego.Especialmente nos gustaron como entrante estos deliciosos mejillones:Y estas navajas nikkei nos dejaron sin palabras:Como no podía ser de otra manera, los típicos ceviches peruanos los bordan; tanto el tradicional de corvina como el de pulpo:Nos pareció delicioso el Tiradito nikkei de atún rojo:Pero quizás lo que más nos atrajo es este delicioso bao de cangrejo. Una auténtica delicia este contraste entre la suavidad de la masa y el crujiente cangrejo.El mestizaje entre la gastronomía peruana, la asiática y el género gallego se aprecia en otros platos suyos, como puedes apreciar echando un vistazo a su carta. ¡No perdáis de vista su oferta de cócteles para ir abriendo boca!Y sus precios son más que asequibles. Por unos 20 – 30 euros por cabeza puedes disfrutar de una comida o una cena en la que saldrás más que saciado en este delicioso universo de sabores.Así que si un día decides dejarte perder por la oferta de bares, restaurantes y terrazas de la madrileña calle de Guzmán el Bueno, la parada en La Cachimba Fusión es obligatoria. ¡Salud, sibaritas!

‘The Murcian’. Episodios VI y VII de Mediterráneo, el viaje de Javier Gómez Santander

El periplo de Javier Gómez Santander se ‘raffaellacarreriza’. Gómez sabe bien que para determinadas cosas hay que bajar al Sur, sobre todo si buscas cada vez más sol, paradisíacas playas y platos contundentes y sabrosos en los que mojar pan de miga blanca y compacta. Gómez Santander abandona la Comunidad Valenciana y se adentra en Murcia -qué bella eres-. Primera parada, Cabo de Palos. Luego le seguirán Mazarrón y Águilas.

Pero es en estos dos nuevos episodios donde conocerás a ÉL, el que, siguiéndolos aparentemente, en verdad dirige los pasos de Javier Gómez Santander, su Rocinante, su Brucéfalo. Su Chus Lampreave si de Almodóvar se tratara. Como buen hidalgo de (cada vez menos) esbelta figura, Gómez Santander tiene una adarga antigua, una lanza en astillero y un galgo corredor: Viernes, en homenaje a Daniel Defoe y su ‘Robinson Crusoe’. Viernes tiene papel sin texto en los vídeos murcianos pero no le hace falta. Es un actor de matices, silencios, todo lo dice con la mirada.

¡No te pierdas las dos entregas de ‘THE MURCIAN’, la odisea gastronómico-murciana de Viernes y Javier Gómez Santander: AL FILO DE LO COMESTIBLE! ¡2 vídeos 2 al precio de 1!

Calpe, sobrasada y Benidorm. Así es Mediterráneo IV: el viaje de Javier Gómez Santander

Y ahí sigue Javier Gómez Santander, empeñado en pasar de la M a la XXL en apenas una semana. Luego dirá que la sobrasada que se apretó en los montes de Alicante tuvo la culpa de su recién adquirido tonelaje barriguero, que él no quería pero que le iba provocando junto a un insolente pan caliente de jugosa miga blanca y una marrullera botella de aceite de oliva virgen, que si le dijeron que no era lo suficientemente hombre como para untarlos y hacer barquitos en aceite… una provocación en toda regla y tal. Y pretenderá que nos lo creamos.

Juzga por ti mismo. Y atento a lo guapo que se pone Gómez al comer nísperos ácidos. Como el Fary chupando limones.

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¡Viaja y come junto a Gómez desde Calpe a Benidorm y date un atracón virtual, que comer y tuitear todo es empezar!

Mediterráneo: el viaje de Javier Gómez Santander (III) Cuevas y arroz caldoso

En la tercera etapa de su viaje mediterráneo, Javier Gómez Santander ha decidido jugarse el pellejo. Y no porque esté coqueteando peligrosamente con el sobrepeso y el colesterol a base de comilonas hipercalóricas; algo que, efectivamente, ya hace.

Gómez va más allá porque, en su infatigable afán de cebarse como una oca en los días previos de donar su hígado a la causa del foie-gras, ha burlado a una muerte temeraria superando peligrosos senderos y vertiginosos acantilados para llegar a paradisíacas calas y fascinantes cuevas excavadas en el pétreo litoral levantino. ¿La recompensa? Un orgásmico arroz caldoso por cuya degustación el propio Javier Gómez Santander renunciaría a sus principios más elementales y posesiones más preciadas, como su afamada colección de fulares de seda.

¡Disfruta del vídeo de la tercera etapa del viaje mediterráneo de Javier Gómez Santander!

Mira aquí el vídeo de la primera etapa del viaje de Gómez.

Y acá, el segundo.

Mediterráneo: el viaje de Javier Gómez Santander (II): chupándose los dedos en Denia.

Lo prometido es deuda: Javier Gómez Santander nos cuenta la segunda jornada de su odisea gastronómica, de su Mediterráneo. Y lo hace escuchando los cantos de sirena que le atraen irremediablemente hacia Denia y el mejor arroz a banda de toda Valencia y buena parte del Cosmos.

Por el camino, da buena cuenta de rojos gambones, cefálopodos y pulpos a la plancha. Todo un sacrificio. Así que mira, admira y toma nota de los mejores sitios para comer en Denia que nos recomienda Javier Gómez Santander:

Cocido y garbanzos con bacalao en tierras maragatas

 

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POR: CURRI

Un clásico de fin de semana en la provincia de León es ir a comer un cocido maragato en Castrillo de los Polvazares. Es un pueblo espectacular, pero le ocurre como a Pedraza (Segovia) y tantos otros pueblos monumentales: estéticamente son una maravilla, pero están totalmente orientados al turismo. Todo lo que tienen de bonito lo tienen de poco auténtico.

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Aquí te vamos a proponer un plan alternativo: que goces por la mañana, a salvo del turisteo, de las preciosas calles de piedra y las antiguas casonas de arrieros de Castrillo, y después vayas a comer a algún pueblo vecino como Val de San Lorenzo, donde se encuentra el Mesón Maragato.

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En este restaurante ubicado en una casa de 1.844 bordan la cocina tradicional y especialmente la maragata. Si optas por los garbanzos, puedes elegir entre el cocido maragato (con sus tres vuelcos a la inversa: carne, garbanzos con berza, y por último, la sopa), los garbanzos con bacalao, o los garbanzos con gambas.

Nosotros nos decantamos por los garbanzos con bacalao y dimos palmas con las orejas con la elección. El precio nos echó un poco para atrás: ¿25 euros por un plato de garbanzos? Poco nos pareció después porque la cazuela de barro da para dos personas repitiendo varias veces e incluye un plato de riquísima cecina de aperitivo, bebida y postre.

Los garbanzos estaban suaves y cremosos de deshacerse en la boca y el taco de bacalao tamaño XXL, jugoso, fresco y de sabor impecable. Platazo caserísimo de los de mojar pan hasta decir basta.

De segundo pedimos carne maragata, un estofado a base de carne de morcillo típico de la zona. Viajó con nosotros a Madrid en tupper porque después de los garbanzos poco hueco nos quedaba, el justo para zamparnos una maravillosa leche frita de postre.

En la mesa de al lado, comentaban que las mollejas estaban “de película” y veíamos pasar también unos platos con pintaza increíble de lechazo, otra de las especialidades de la casa.

Al final a nosotros el festín nos salió con bebidas a 23 euros por barba. Una relación calidad-precio espectacular.

Y ¡ojo!: Val de San Lorenzo esta a sólo 5 kms de la salida 326 de la A-6. Es un planazo de parada para comer si vais a de camino a Galicia o Asturias.

 

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De tapas ricas y baratas por Sigüenza

  • Bar de tapas La Alameda
  • Dirección: Paseo de la Alameda, 2. Sigüenza (Guadalajara)
  • Teléfono: 949 390 553
  • Las claves: tapeo rico y barato. Buen ambiente y siempre animado. Imprescindible probar sus impresionantes chipirones a la plancha -6,90 euros- y los ‘perdigachos’ -2,10 euros-. Caña o vino a 1,20 euros.
  • Twitter: @BarAlameda

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Sigüenza es una de las ciudades típicas que siempre se menciona cuando se habla de villas medievales. Hordas de turistas visitan esta bella ciudad cada fin de semana, como si de un parque temático de la Edad Media se tratara, y que sólo quieren saciar su voraz apetito gracias a sus típicos -y sabrosísimos- asados castellanos de cordero o cabrito. Esto es lo típico, lo de siempre… así que no voy a hablar de ello.

Sigüenza se merece con creces la buena fama que tiene gracias, por ejemplo, a su rica historia. Pero si hay algo que me gusta de ella es que cada vez que voy por allí no deja de sorprenderme. Siempre hay algún rincón, una esquina, algún paraje nuevo y secreto por descubrir. Sigüenza tiene algo, tiene alma.

Precisamente, una de las más agradables sorpresas que me he llevado en esta ciudad me la encontré frente a su principal arteria verde, la Alameda.

Fue aquí, vagando por esta avenida arbolada, donde una vez decidí reponer fuerzas a base de tapeo en un bar que se encuentra al comienzo de la misma, frente a la antigua ermita del Humilladero (actual oficina de Turismo de Sigüenza). En un alarde de originalidad, el bar en el que recalé fue bautizado con el nombre de ‘La Alameda’.

Me llamó la atención que estuviera especialmente animado con gente autóctona de la ciudad y no tanto por turistas. Su variedad de tapas acabó por convencerme.

Una vez dentro del bar me dejé llevar por uno de esos antojos irracionales que todos tenemos alguna vez: me dio por pedir unos chipirones a la plancha, algo no muy normal si nos encontramos en el corazón de Castilla La Mancha, en la cuna del asado, y a más de 300 kilómetros de la costa más cercana. Vamos, es lo mismo que te entre antojo de cochinillo asado estando en Benidorm.

Pues bien: ¿cómo me iba a imaginar que en el corazón de la Castilla medieval me iba a comer los mejores chipirones a la plancha de mi vida? ¡Lo prometo: ni en San Sebastián, ni en la costa andaluza, asturiana o gallega he probado chipirones mas ricos! Sé que suena un poco radical, ¡pero es así! Y mira que sólo se trata de chipirones a la plancha, sin una salsa muy elaborada. Pero tienen un sabor tan intenso y especial que le vuelven loco a uno. Y todo a un muy razonable precio de 6,90 euros la ración.

La cocina del Alameda es sencilla y sin grandes alardes. Pero la clave es la indiscutible calidad de su género y unas recetas caseras para todos los públicos que satisface a cualquier estómago con nota muy alta.

Aparte de los chipirones, también son muy recomendables las siguientes tapas y pinchos:

  • El perdigacho: una de las especialidades de la casa y que caen a cientos los fines de semana, cuando Sigüenza es un auténtico hervidero. Se trata de una rica tosta caliente con anchoa de calidad de primera y tomate. Pincho ideal para empezar a abrir el apetito junto a unas cañas. Precio: 2,10 euros la unidad.
  • Lacón a la plancha: lo preparan como los ángeles, cortado a finas lonchas -algo poco habitual, por desgracia- y con un toque de rico pimentón. Precio: 6,90 euros la ración.
  • Champiñón rebozado con alioli: el Bar La Alameda tienen un arte notable con las frituras, como mejillones tigre o gambas gabardina. Pero estos champiñones rebozados son una victoria asegurada. Es una de las tapas más populares y solicitadas. Precio: 5,90 euros la ración.

Después de llenar la panza a base de rico y barato tapeo, se impone bajar la comida con un agradable paseo. Lo típico es hacerlo por las empinadas callejuelas medievales de Sigüenza. Pero si buscamos algo realmente diferente, dejémonos llevar por los pueblos y caminos que rodean a la ciudad, como Palazuelos, Carabias, Imón, Ures y Pozancos. En un próximo post te contaré diferentes rutas por ellos. Posiblemente, es uno de mis parajes favoritos donde siempre me gusta perderme. Sobre todo en el mes de junio, cuando los campos de cereal están en su dorado apogeo antes de la siega.

Paisajes que bien me recuerdan a los que pintara Van Gogh en La Provenza…

 

A modo de aperitivo de la siguiente entrega sobre los secretos rincones de la comarca de Sigüenza, te dejo salivando con los chipirones del Alameda y con estas fotos de los paisajes que te esperan en los alrededores de la inigualable Ciudad del Doncel. Pero, por favor, ¡guarda el secreto!