Calpe, sobrasada y Benidorm. Así es Mediterráneo IV: el viaje de Javier Gómez Santander

Y ahí sigue Javier Gómez Santander, empeñado en pasar de la M a la XXL en apenas una semana. Luego dirá que la sobrasada que se apretó en los montes de Alicante tuvo la culpa de su recién adquirido tonelaje barriguero, que él no quería pero que le iba provocando junto a un insolente pan caliente de jugosa miga blanca y una marrullera botella de aceite de oliva virgen, que si le dijeron que no era lo suficientemente hombre como para untarlos y hacer barquitos en aceite… una provocación en toda regla y tal. Y pretenderá que nos lo creamos.

Juzga por ti mismo. Y atento a lo guapo que se pone Gómez al comer nísperos ácidos. Como el Fary chupando limones.

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¡Viaja y come junto a Gómez desde Calpe a Benidorm y date un atracón virtual, que comer y tuitear todo es empezar!

De tapas ricas y baratas por Sigüenza

  • Bar de tapas La Alameda
  • Dirección: Paseo de la Alameda, 2. Sigüenza (Guadalajara)
  • Teléfono: 949 390 553
  • Las claves: tapeo rico y barato. Buen ambiente y siempre animado. Imprescindible probar sus impresionantes chipirones a la plancha -6,90 euros- y los ‘perdigachos’ -2,10 euros-. Caña o vino a 1,20 euros.
  • Twitter: @BarAlameda

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Sigüenza es una de las ciudades típicas que siempre se menciona cuando se habla de villas medievales. Hordas de turistas visitan esta bella ciudad cada fin de semana, como si de un parque temático de la Edad Media se tratara, y que sólo quieren saciar su voraz apetito gracias a sus típicos -y sabrosísimos- asados castellanos de cordero o cabrito. Esto es lo típico, lo de siempre… así que no voy a hablar de ello.

Sigüenza se merece con creces la buena fama que tiene gracias, por ejemplo, a su rica historia. Pero si hay algo que me gusta de ella es que cada vez que voy por allí no deja de sorprenderme. Siempre hay algún rincón, una esquina, algún paraje nuevo y secreto por descubrir. Sigüenza tiene algo, tiene alma.

Precisamente, una de las más agradables sorpresas que me he llevado en esta ciudad me la encontré frente a su principal arteria verde, la Alameda.

Fue aquí, vagando por esta avenida arbolada, donde una vez decidí reponer fuerzas a base de tapeo en un bar que se encuentra al comienzo de la misma, frente a la antigua ermita del Humilladero (actual oficina de Turismo de Sigüenza). En un alarde de originalidad, el bar en el que recalé fue bautizado con el nombre de ‘La Alameda’.

Me llamó la atención que estuviera especialmente animado con gente autóctona de la ciudad y no tanto por turistas. Su variedad de tapas acabó por convencerme.

Una vez dentro del bar me dejé llevar por uno de esos antojos irracionales que todos tenemos alguna vez: me dio por pedir unos chipirones a la plancha, algo no muy normal si nos encontramos en el corazón de Castilla La Mancha, en la cuna del asado, y a más de 300 kilómetros de la costa más cercana. Vamos, es lo mismo que te entre antojo de cochinillo asado estando en Benidorm.

Pues bien: ¿cómo me iba a imaginar que en el corazón de la Castilla medieval me iba a comer los mejores chipirones a la plancha de mi vida? ¡Lo prometo: ni en San Sebastián, ni en la costa andaluza, asturiana o gallega he probado chipirones mas ricos! Sé que suena un poco radical, ¡pero es así! Y mira que sólo se trata de chipirones a la plancha, sin una salsa muy elaborada. Pero tienen un sabor tan intenso y especial que le vuelven loco a uno. Y todo a un muy razonable precio de 6,90 euros la ración.

La cocina del Alameda es sencilla y sin grandes alardes. Pero la clave es la indiscutible calidad de su género y unas recetas caseras para todos los públicos que satisface a cualquier estómago con nota muy alta.

Aparte de los chipirones, también son muy recomendables las siguientes tapas y pinchos:

  • El perdigacho: una de las especialidades de la casa y que caen a cientos los fines de semana, cuando Sigüenza es un auténtico hervidero. Se trata de una rica tosta caliente con anchoa de calidad de primera y tomate. Pincho ideal para empezar a abrir el apetito junto a unas cañas. Precio: 2,10 euros la unidad.
  • Lacón a la plancha: lo preparan como los ángeles, cortado a finas lonchas -algo poco habitual, por desgracia- y con un toque de rico pimentón. Precio: 6,90 euros la ración.
  • Champiñón rebozado con alioli: el Bar La Alameda tienen un arte notable con las frituras, como mejillones tigre o gambas gabardina. Pero estos champiñones rebozados son una victoria asegurada. Es una de las tapas más populares y solicitadas. Precio: 5,90 euros la ración.

Después de llenar la panza a base de rico y barato tapeo, se impone bajar la comida con un agradable paseo. Lo típico es hacerlo por las empinadas callejuelas medievales de Sigüenza. Pero si buscamos algo realmente diferente, dejémonos llevar por los pueblos y caminos que rodean a la ciudad, como Palazuelos, Carabias, Imón, Ures y Pozancos. En un próximo post te contaré diferentes rutas por ellos. Posiblemente, es uno de mis parajes favoritos donde siempre me gusta perderme. Sobre todo en el mes de junio, cuando los campos de cereal están en su dorado apogeo antes de la siega.

Paisajes que bien me recuerdan a los que pintara Van Gogh en La Provenza…

 

A modo de aperitivo de la siguiente entrega sobre los secretos rincones de la comarca de Sigüenza, te dejo salivando con los chipirones del Alameda y con estas fotos de los paisajes que te esperan en los alrededores de la inigualable Ciudad del Doncel. Pero, por favor, ¡guarda el secreto!

Adela Etxea: suculentos guisos caseros a un paso de Vitoria

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  • Adela Etxea: Eleizako, 8. Ozaeta (Alava)
  • Teléfono: 945 317 177
  • Claves: todo caserísimo. No hay carta al uso, la dueña o la camarera te canta los platos del día. Carnes y verduras de la zona muy ricas. Postres espectaculares. Solo sirven comidas los fines de semana. A diario la cocina se reserva para los clientes de la casa rural: http://www.nekatur.net/adelaetxea
  • Precio: 20-25 euros de media.

Por: Curri

Ni internet ni leches. A veces no hay como preguntar a algún vecino para descubrir pequeñas joyas gastronómicas escondidas, sencillos comedores de pueblo ajenos a las modas que, como fue nuestro caso, pueden convertir tu viaje de vuelta a casa en un momento de felicidad suprema.

“Podéis ir donde Conchi”, nos comentó una simpática señora de Zalduondo (Álava) cuando le preguntamos dónde podíamos comer rico y barato por la zona  tras salirnos de la Fachada de la casa rural Adela Etxea en Ozaeta (Älava)autovía  San Sebastián – Vitoria. Y nunca agradeceremos lo bastante a la buena señora su recomendación porque “donde Conchi” es Adela Etxea, una casa rural de Ozaeta, a 18 kms de Vitoria, donde disfrutamos de una comida casera como no recordaba en mucho tiempo.

Ya con la primera frase que nos dijo la dueña, Conchi Beltrán, se nos iluminaron los ojos: “¿os pico unos tomates del huerto?”. En treinta segundos la vimos salir por la puerta del comedor y volver con dos espectaculares tomates. Cuando ves esos dos tomatazos rojos tamaño melón recién arrancados piensas: “eso no puede estar malo en la vida”. Y efectivamente, no exagero si digo que seguramente sea el mejor tomate aliñado (6 euros) que he probado nunca. Carnoso, rojo-rojísimo y de los que piden a gritos que mojes media barra de pan en el caldito que dejan.

Espectacular el tomate aliñado de Adela Etxea

No se quedó atrás la sopa de pescado (5 euros), contundente y generosa en tropezones de rape fresco, gambas y almejas de buen tamaño. Por supuesto, Conchi te deja el perolo en la mesa y tú puedes repetir, cuatripitir y sacarle brillo si hace falta.

Sopa de pescado del restaurante Adela Etxea

De segundo, pedimos estos caserísimos pimientos rellenos de merluza (8 euros), de esos con “sabor a madre”…

Los pimientos rellenos de Conchi, de Adela Etxea

…Y esta chuleta (14 euros) tamaño XXL (y eso que la camarera, una mujer recia con mucha gracia, nos había medio gritado:“!!que nooooo, que no es grande hombreee¡¡” a nuestras insistentes preguntas sobre si era chuleta o chuletón y qué tamaño tenía), de sabor espectacular y de carne no tierna, tiernísima de vacuno de la zona. 

Pedazo de chuleta riquísima en Adela Etxea, en Ozaeta

Y rematamos la faena de la mejor manera posible: dos postres made in Conchi (4 euros cada uno) insuperables. Un maravilloso flan de huevo con helado de turrón íntegramente casero…

El maravilloso flan con helado de turrón de Conchi Beltrán, la dueña de Adela Etxea

…Y esta tarta de frutas con mermelada también casera y una crema digna de la pastelería más exquisita.

Tarta de fruta de Adela Etxea

“No hay secreto ninguno. Como no sea que la leche son de las vacas del pueblo y los huevos de las gallinas de mi corral…”, nos decía Conchi como si fuese la cosa más natural del mundo, casi sorprendida de que alucináramos con el sabor tan espectacular de los postres.

Y todo ello regado con abundante cerveza de una marca guipuzcoana desconocida para mí, Keler 18, pero riquísima, tanto que acaba de ganar en Chicago por segundo año consecutivo el premio a la Mejor Cerveza Amber Lager del Mundo. La marca la crearon en San Sebastián unos hermanos alemanes en 1890, así que, con mi desconocimiento absoluto (me enteraría después), nos pimplamos unas señoras cervezas (1.60 euros) con solera y premios a tutiplen.

Cerveza Keler 18, dos veces consecutivas premiada como la mejor cerveza amber lager del mundo

Al final, salimos por 25 euros por barba, precio más que razonable, dado lo bien que comimos y las buenas sensaciones con las que salimos. El mérito es de Conchi, que nos atendió estupendamente y nos hizo el favor de posar para el blog, a pesar de no ser ella “muy de salir en fotos”.

Conchi Beltrán, estupenda cocinera de guisos caserísimos en Adela Etxea. Antes de irnos, nos dio una razón extra para volver. Por encargo, y siempre los fines de semana (de lunes a viernes cocina solo para los clientes de la casa rural), te puede preparar unas suculentas alubias de Ozaeta con todo su acompañamiento (verduras y txitxikis). Después, si quieres bajar el atracón de alubias, tienes prados como los de la foto de portada para caminar y no parar. Planazo planazo.

Un carpaccio diferente… ¡de sandía!

Hoy te traemos una nueva receta de nuestro colaborador gastronómico, el cocinero Roberto Baquero. ¿Te imaginas una versión de fruta de un clásico para carnívoros como el carpaccio de ternera? Suena extraño, pero nosotros lo hemos probado y damos fe de que está para chuparse los dedos. ¡Atiende y toma nota de esta receta con la que sorprenderás a tus amigos!

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Carpaccio de ternera vegetariana

Por: Roberto Baquero

Os animo de nuevo a poneros manos a la masa y a ser por unos minutos los dueños de la cocina. Y digo por unos minutos porque la sencillez y facilidad en la elaboración es nuestro lema. “Carpaccio de ternera vegetariana”. Más de uno se preguntará lo siguiente: “Pero, ¿este tío quiere decir que la ternera con la que elaboramos el plato había comido verdura?”. Pues no; sino que os voy a enseñar como un producto vegetal, en este caso fruta, lo podemos transformar para que tenga la aparencia de un alimento cárnico.

Ingredientes para una ración para 3 personas:

  • 1/4 de sandía
  • 100ml de caldo de ternera oscuro
  • 50ml.aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra molida
  • Sal en escamas
  • Queso rallado curado (al gusto)
  • Tortitas crujientes
Elaboración:
Cortaremos la sandía en láminas finas de 0,5 cm. aprox. y las depositaremos extendiéndolas en un recipiente y cubriéndolas con el aceite y el caldo de ternera oscuro. Mantenerla en nevera durante 1 hora. Sacar la sandía de los líquidos y colocarla a forma de viruta de jamón sobre el plato o fuente que escojamos. Salpimentarla al gusto y añadir el queso o servirlo en un bol como acompañamiento junto a las tortitas. Consumir frío.
Aquí os dejo la sencilla receta de un entrante con el que sorprenderéis a vuestros comensales.
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Recetas originales para una noche de verano: un cocktail salado y un postre sorprendente

¡Amigos sibaríticos, vuelve nuestro chef amigacho Roberto Baquero a hacernos salivar con sus recetas sorprendentes! Hoy nos trae dos recetas originales y baratas para triunfar con una comida o una cena con tus amigos o con tu pareja.

¡Así que abre bien los ojos, lee atentamente estas recetas y deja que se te caiga la baba con frenesí!

Por: Roberto Baquero

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Bloody Mary de Fuet y aguacate

Gin tonic, mojitos, cocktails… son preparaciones que en la actualidad gran parte  de nuestra restauración han incluido en su oferta hacia el cliente, bien como acompañamiento o colofón de una comida.

En esta sección de recetas y siguiendo las pautas de sencillez y originalidad que nos caracteriza, y con el total respeto hacia el gran creador de cocktails Fernand Petiot, hemos elaborado nada más y nada menos que un Bloody Mary de Fuet y un toque de aguacate a nuestro estilo.

Ingredientes: (individual)

  • 5 g. de aguacate
  • 10 g. de fuet o embutido seco similar
  • 4 tomates cherrys
  • Unas gotas de zumo de limón
  • 5 ml. de aceite de oliva
  • 2 cucharillas de vodka
  • 0,5 g. de azúcar

Elaboración:

  1. Picar el fuet en pequeños daditos y añadir el vodka.
  2. Cortar los cherrys por la mitad y extraer la pulpa que mezclaremos también con la mezcla anterior. Las mitades huecas las reservamos.
  3. Por último, pelar el aguacate, mezclarle el azúcar y el limón y trabajarlo hasta que quede una pasta

Montaje:

Sobre una copa de tipo cocktail, llenar el fondo con el aguacate, posteriormente la picada de fuet y, por último, las mitades del tomate tapando la superficie. Regar el conjunto con el aceite de oliva.

Como sugerencia, decorar con una pipeta de aceite con tabasco y aceitunas negras.

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Chips de queso con higos agridulces y puré de fresas

– ¿Qué les apetece de postre señores?

– Nos hemos quedado muy llenos pero algo pequeñito y no muy dulce sí que nos comeríamos

– De acuerdo, señores. Eso está hecho.

Este dialogo que muchas veces se hace habitual en un restaurante es una situación que cualquiera de nuestros lectores -y tras ver la siguiente receta- podría realizar para satisfacer a estos clientes de una manera satisfactoria y divertida, siempre desde mi humilde opinión.

Ingredientes:

  • Mezcla rallada de quesos (semi de vaca, oveja y cheddar naranja).
  • 2 higos agridulces en conserva.
  • 2 cucharadas de compota de fresa.
  • Frutos secos.
  • Papel de horno.

Elaboración:

  1. Sobre una  placa de horno y cubierta con papel, extender los quesos rallados cubriendo toda la superficie y hornear a 140ºC durante 10 minutos hasta que veamos el queso ligeramente tostado.Sacar del horno, dejar enfriar y cortar porciones desiguales.
  2. Picar los higos y llenar dos copitas una con éstos y otra con la compota de fresa.

Montaje:

En este caso he utilizado dos tenedores de madera como soporte de los chips y los he metido en un jarrón con pétalos secos con lo que he acompañado con las dos copitas. Sobre la esterilla echar unos frutos secos, ¡et voilá!

El “Pot au Feu” o cómo ponerse morado en París por 18 euros

  • Restaurante “Le Roi du Rot au Feu”
  • Dirección: 34, rue Vignon. 75008 París. A 5 minutos a pie de la turística Iglesia neoclásica de la Madeleine (ver mapa).
  • Teléfono: 00 33 1 47 42 37 10. No admite reservas.
  • Precio: el Pot au Feu, contundente especialidad de la casa, a 18 euros por persona.

Por: Jaime Rull / @RullandRock

En una ocasión, un buen amigo mío, me dijo esta frase:

“Comer mal en París es muy complicado. Prácticamente, se come bien en cualquier restaurante. Lo realmente difícil en París es comer barato”.

¡Qué gran razón tenía mi amigo Óscar Díez cuando me lo dijo! París siempre ha sido, es y será una meca gastronómica. Pero es cierto que siempre hay que llevar el bolsillo bien preparado. Hace dos semanas tuve la oportunidad de volver por esta ciudad que siempre sorprende y de la que nunca te cansas. Y por pura casualidad, tuve la inmensa fortuna de saciar mi voraz apetito en un restaurante con solera francesa y un encanto típicamente parisino. Un pequeño restaurante que siempre te imaginarías en cualquier película ambientadas en París.

¿Cómo llegué a él? Vagaba cansado por los bulevares en las inmediaciones de la Ópera Garnier y la Place de la Madeleine y ya habían dado las 3 de la tarde, una hora a partir de la cual se hace complicado encontrar en París un restaurante con la cocina abierta para comer. Intentando huir del tráfico pesado y del ruido, decidí meterme por una estrecha y silenciosa calle para buscar algo más de tranquilidad y algún puesto de comida rápida para reponer fuerzas. Esa calle en la que me metí fue la Rue Vignon. Lo primero que me llamó la atención fue un coqueto restaurante con un toldo granate que daba sombra a unas pequeñas mesas y sillas dispuestas en la calle.

Ví que estaba abierto y que un grupo de parisinos hacían sobremesa amigablemente en torno a copas de vino y eso me atrajo: un restaurante típicamente parisino sin estar infestado de turistas. Su nombre era sugerente: “Le Roi du Pot au Feu” que quiere decir algo así como “El rey del guiso”. Me acerqué a ver la carta y ví un menú Pot au Feu por 18 euros y me dije: “Hoy es el día de probar algo nuevo. Vamos a ello”.

Cierto es que llevaba bastante hambre y tenía ganas de algo contundente. ¡Y acerté de pleno! Pedí a una amable camarera mi menú Pot au Feu y al rato apareció con este platazo:

El Pot au Feu es un plato típico francés, familiar lejano de nuestro cocido. Se prepara con sabrosa y tierna carne de buey que se puede condimentar con mostaza de Dijon, hortalizas y verduras que se cuecen a fuego lento en un puchero de barro (de hecho, la expresión francesa pot au feu sirve también para definir este tipo de recipientes). Al igual que en España, también se puede servir de manera previa una sopa resultante de la preparación de este plato.

Pero hay un detalle que aporta un encanto especial al Pot au Feu y es el hecho de que te lo presentan con unas finas y calientes rebanadas de pan tostado en los que puedas untar el tuétano, aliñándolo con un poco de sal gorda y mostaza de Dijon. Acompaña todo esto con una copita de vino tinto y alcanzarás el Nirvana hasta caer rodando de la mesa. ¿Y lo mejor de todo? ¡Es que te pones hasta las trancas por sólo 18 euros! ¡Y además con cocina francesa de primera línea!

Un último consejo: si a pesar de meterte un Pot au Feu entre pecho y espalda aún tienes hueco para un postre casero, no dejes de pedir su Tarte Tatin de manzana. Te garantizo que se te caerán las lágrimas de la emoción.

Así que ya sabes, si vas a ir por París y eres de los que le gustan la cocina francesa, el buen comer abundante y barato, no dejes de pasar por el restaurante “Le Roi du Pot au Feu”. ¡Te doy fe de que su regio título se lo tienen más que merecido!

Fabada asturiana, chuletón, tarta de queso, mucha sidra… ¡Y todo bueno, rico y barato!

  • Casa Sucón
  • Dirección: Carretera General s/n. Caldueñín. 33500 Llanes (Asturias)
  • Teléfono: 985 40 62 22
  • Cómo llegar: para ir desde Llanes, pincha aquí.
  • Especialidades: fabada asturiana (imprescindible), parrilla de carne (raciones enormes) y postres caseros (la tarta de queso es para llorar).
  • Otros datos: dispone de terraza, parking propio y abre todos los días. No tiene web.

Por: Jaime Rull / @RullandRock

En el sibarita accidental sentimos un amor muy especial por Asturias. Estoy convencido de que si el paraíso terrenal existió alguna vez fue en esta tierra y que la famosa manzana de Eva sirvió para hacer sidra asturiana.

Hace unas semanas ya hablamos de las maravillas del concejo de Llanes y de una de las mejores opciones de alojamiento barato en la zona, la Casa Pancho.

Hoy nos vamos a ir desde Llanes hacia el interior, hacia la montaña. Será en medio del puerto del Mazuco, a poco más de 20 minutos en coche desde Llanes por la carretera comarcal LLN-7, donde nos encontremos con el municipio de Caldueñín. A un lado de la carretera, oculto entre montañas y grandes masas de árboles, nos encontramos con el Restaurante El Sucón. Éste fue el escondido paraíso gastronómico que me ha revelado el insigne amigacho Pepe de Uriarte, habitual de la zona. ¡Gracias, Pepe!

Este restaurante tiene un amplio salón y parking propio. Pero lo mejor es su terraza cubierta junto a un arroyo que hace aún más agradable la comida.

Debemos tener claro que al restaurante El Sucón se viene a jugar a lo grande. Así que, para empezar, una vez analizada la carta, decidí abrir boca con un clásico asturiano como es la fabada.

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