Croquetas de choco con “mucho arte” en la playa de Bolonia

Vacas en la playa de Bolonia

  • Las Rejas: playa de Bolonia, (Cádiz).
  • Teléfono: 956 688 546 / 685 010 274
  • Claves: especialidad en croquetas de choco, frituras y pescado fresco traído diariamente de la lonja de Barbate.
  • Precio: 25-30 euros.
  • www.lasrejasrestaurante.es

Por: Curri

Desde que las probé el verano pasado, soñaba con volver a catarlas: las croquetas de choco de Las Rejas, en la playa de Bolonia. Si ya es difícil comer unas buenas croquetas estilo madre, unas de choco (o sepia), ni te cuento. Las últimas que había probado en Madrid y Tarifa eran ladrilletes infumables, secas y apelmazadas. Así que, hace algunos fines de semana, aprovechando una escapada de despedida de verano en Tarifa, para Las Rejas que nos fuimos. Veníamos de una excursión por el maravilloso Parque Natural de Los Alcornocales (Muy recomendable, por cierto. La hicimos con Genatur a solo 8 euros por persona) y llegábamos con un hambre canino.

En unos minutos las teníamos sobre la mesa: de pequeño tamaño, jugosas, con el sabor a mar de un choco fresco recién traído de la lonja de Barbate y con la cremosidad que le proporciona la tinta fresca del calamar recién extraída (aquí el tema tinta congelada no lo trabajan). De acompañamiento, unas simples papas fritas caseras, que no es poco. Unas croquetas espectaculares.

Croquetas de choco de Las Rejas

Pedimos también para compartir unas tortillitas de camarones, nada grasientas y con un rebozado ligero y sabroso. Muy ricas.

Tortillitas de camarones de Las Rejas

De segundos, un arroz con marisco a buen precio (10 euros), y aconsejados por José, uno de los dueños, pedimos también un mero y un lenguado fresquísimos. Este último solo para valientes, tamaño XXL.

Mero plancha en Las Rejas en Bolonia

 

Y no puedo olvidarme de los simpatiquísimos dueños de Las Rejas, los hermanos José, Isabel (Cuqui) y Carlos, que llevan 27 años (desde los tiempos en que “solo iban a Bolonia cuatro windsurfistas chalaos”)  atendiendo a los clientes con todo el “arte” y la gracia del mundo que solo puede tener un gaditano.

Carlos, Isabel y José, los simpatiquísimos dueños de Las Rejas, en Bolonia

Y con ese gracejo nos contaba Cuqui la papeleta (en el mejor sentido de la palabra) con la que se encontró recientemente cuando se le presentaron a comer y sin avisar Ferrán Adriá, Juan Mari Arzak y otros cocineros de postín y allí “se empezaron a descorchar botellas de vino de 50.000 pesetas” como si no hubiera mañana. Los mejores cocineros del mundo jartándose a croquetas de choco y vino del güeno. Casi ná.

Después del buen rollo con el que salimos de Las Rejas, planazo para rematar la faena: mi caipirinha favorita en el chiringuito La Cabaña, a 200 metros de Las Rejas, y siestorro en El Escondite del Viento, en Tarifa.

Fachada del Escondite del Viente en Tarifa

Terraza y hall del Escondite del Viento

Es un hotelito ubicado en un edificio de 200 años situado en una de los rincones históricos con mas encanto de Tarifa y decorado con gusto exquisito por su dueña, Alejandra de Pablos, que atiende maravillosamente a la clientela, tanto patria como guiri, que recala en una de las 8 habitaciones de esta joyita escondida entre callejuelas con sabor moruno. Aparte de brujulear por la web, os aconsejo hablar directamente con Alejandra, que tiene a lo largo del año ofertas puntuales que van desde los 55 euros la habitación más sencilla.

Una de las 8 habotaciones del Escondite del Viento

Ese fin de semana glorioso dio para mucho más. Por la noche tapeamos de escándalo en Tarifa, en el Lola, pero ese será otro post, amigachos…

Cocido por menos de 8 euros con vistas a la montaña cántabra

  • Mesón La Bolera: carretera general s/n. Los Tojos (Cantabria).
  • Teléfono: 942 70 60 35
  • Claves: platos de cuchara como el cocido montañés (7.50 euros) y las alubias rojas con venado (8 euros); carnes de caza; chuletón de buey (25 euros/kg); postres (3.75 euros) muy ricos. El flan de queso lo piden hasta por encargo.
  • Precio: 15-20 euros de media.

Por: Curri

Pocas horas antes de comenzar a escribir este post oía en la SER, en el programa A vivir que son dos días, la siguiente frase: “los guisos de cuchara dan buen rollo”.  Y lo primero que pensé – mientras salivaba- es: ¡no se puede definir mejor!

Porque…¿hay algo que dé más satisfacción, cuando fuera hace un frío que pela o caen chuzos de punta, que comerse un buen plato de cuchara y dejarse media barra de pan mojando en él? Y si además te aprietas ese cocido, esa fabada, esos callos, esa escudella o esas ricas lentejas rodeado de un buen grupo de colegas, la felicidad, amigos, es suma.

Pues eso mismo, buen rollo y gozo a tutiplén, es lo que sentí hace unas semanas, en el Mesón La Bolera, en Los Tojos, un minúsculo pueblito cántabro de montaña de 120 habitantes. Fuimos allí aconsejados por el padre de mi amiga Salomé Pérez (¡gracias, Salo, por ese fin de semana espectacular!) y salimos dando palmas con las orejas.

La Bolera es un sencillo y agradable restaurante enclavado en una casona montañesa con espectaculares vistas a los prados y las montañas cercanas. Si tenéis suerte con el tiempo – a nosotros nos hizo un tiempazo espectacular – y tienen la terraza montada, no lo dudéis, pedid mesa con vistas a este maravilloso fondo.

Para ir abriendo boca, nosotros pedimos de entrantes una completita y refrescante ensalada con lechuga con sabor a lechuga (que no es poco hoy en día) y ricos tomates de huerta (7 euros) y unas riquísimas croquetas a ¡ojito! 5 euros la ración.

Hacía tiempo que no comía unas croquetas tan buenas con sabor a puchero puro. La bechamel era consistente como a mí me gusta – hay quien prefiere la bechamel líquida en las croquetas. Yo no puedo con ella, I can’t – y los tropezones de jamón y pollo, hermosos y a la vista. Para alguien como yo que puede comerse 15 croquetas del tirón si le dejan, las de La Bolera me parecieron soberbias.

Después nos lanzamos, cómo no, al plato estrella de la casa: el cocido montañés (7.50 euros)

Bueno, yo en realidad hice doblete.  Me lancé al cocido montañés de mis amigos y también a las alubias rojas con venado (8 euros) que me pedí yo, por eso de variar un poco. Si el cocido estaba impresionante y nada pesado – yo tenía un recuerdo de hace años del cocido montañés como muy rico pero tremebundamente pesado, como de digestión de boa – las alubias rojas no se quedaban atrás.

De hecho, no sé cuál de los dos guisos de cuchara me pareció más rico. No siendo muy fan de las carnes de caza, encontré el venado muy suave y tiernísimo y la mezcla con las alubias de tocar el cielo. De sacar brillo al plato con el pan directamente.

Para rematar la jugada, acabamos con un trío de postres caseros: tarta de chocolate, tarta de castañas y flan de queso (todos 3.75 euros)

Los tres estaban muuuy ricos, pero el flan de queso era de premio. No hay más que verle la pinta. Impresionante.

Y después de este festín de comida casera por cuatro duros (nosotros salimos a 16 euros por cabeza incluidas cervezas y café) y con un trato por parte del dueño y las camareras de lo más agradable, lo que tocaba era conocer las maravillas de los alrededores.

Una ruta en coche preciosa que os recomiendo y que nosotros hicimos es salir de Los Tojos en dirección Reinosa atravesando los increíbles bosques (justo ahora están espectaculares) de hayas, robles y abedules del precioso Parque Natural de Saja-Besaya hasta llegar al puerto de Palombera. Lo que sentiréis es la misma sensación de la que hablaba al principio de este post: muy pero que muy buen rollo.