Observatorio de Pic du Midi de Bigorre: las mejores vistas de los Pirineos

Minientrada

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– ¿Dónde? Observatorio de Pic du Midi de Bigorre, Pirineo francés, Estación de esquí de la Mongie.

-¿Cuándo? Cualquier época del año, imprescindible contar con un día despejado.

-¿Quién? Ojo, para evitar problemas de oído, está prohibida la subida a los menores de 3 años.

-¿Cuánto? De 12 a 36€. Consulta tarifas en http://www.picdumidi.com/horaires-tarifs/

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Por Jaime Rull / @rullandrock

Subir a lo alto del Pic du Midi de Bigorre y deambular por su Observatorio y sus terrazas es una de esas experiencias que hay que vivirlas, revivirlas, paladearlas y llevárselas a la tumba. Estamos hablando de las mejores vistas panorámicas del Pirineo, tanto francés como español, y -en suma- de uno de los mejores miradores del mundo.

Aquí una foto que da fe de ello:

Detrás de la linea del horizonte, España; concretamente, el Pirineo de Huesca.

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Artouste: esquí bueno, bonito y barato en el Pirineo francés

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  • Estación de esquí de Artouste (Pirineo francés)
  • Cómo llegar: en coche, a través de la carretera A-136 en Huesca, llegar al puerto de Portalet y acceder a Francia por la carretera D-934. Desvío a 15 minutos, dirección Artouste-Fabrèges
  • Precios: forfait de día desde 21,30€ hasta 29€
  • web: www.altiservice.com/es/artouste

Por Jaime Rull / @rullandrock 

Para todo amante del esquí es sobradamente conocido Formigal, uno de los mayores dominios esquiables de nuestro país ubicado en el Pirineo aragonés. Sus más de 100 kilómetros de pistas hacen que ésta sea una de las estaciones más frecuentadas en España. Este Goliat hace sombra a un pequeño David que podemos encontrar nada más cruzar la frontera con Francia. Si seguimos la carretera que sube a la estación de esquí de Formigal y pasamos de largo de sus aparcamientos, llegaremos hasta la frontera, ubicada en el puerto de Portalet. Pues bien, a tan sólo 10 – 15 minutos de la frontera, descendiendo la carretera que nos adentra en el valle francés de Ossau, nos encontramos con un desvío. En él se puede leer:

Artouste – Fabrèges

Salimos de la carretera a nuestra mano izquierda y, bordeando un embalse de más de 1 kilómetro de longitud que da al entorno un toque idílico -pero artificial-, llegamos a nuestro destino, la estación de esquí de Artouste. El núcleo de la urbanización se encuentra a un nivel muy bajo, apenas 1.000 metros de altitud, por tanto no hay que preocuparse si a nuestra llegada no vemos nieve.

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El precio del forfait es muy ajustado, entre 26 y 29 euros y es posible encontrar interesantes y jugosas promociones. Se accede a las pistas a través de un viejo telecabina de 6 plazas que cumple perfectamente su cometido, a pesar de su avanzada edad.

2014-02-22 13.49.31Esta es una nota dominante que nos transporta en el tiempo hasta la década de los 80: todos los remontes son antiguos, especialmente las telesillas, pero también es cierto que esta estación no necesita más y otorga un toque ‘vintage’ con su punto de encanto.

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Artouste es una estación con cerca de 30 kilometros de pistas, pero 30 kilometros de verdad. Nada más salir de la telecabina nos encontraremos con un buen espesor de nieve y con unas espectaculares vistas sobre el Valle de Ossau y el imponente pico Midi d’Ossau. Por momentos, uno cree estar en un diminuto Zermatt pirenaico con un primo lejano del aún más imponente Matterhorn.

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El sector Sagette, que puedes ver en la foto de arriba, está formado por una pista de debutantes, una pista balizada para trineos y un kidpark, y es el que tiene las mejores vistas al Midi d’Ossau. Este es el sector al que llegamos al salir de la telecabina que nos lleva desde la base de la estación. El grueso de las pistas de Artouste se encuentran al otro lado de la montaña, a las que se acceden mediante un telesquí. Cuando remontamos este desnivel descubrimos el diamante en bruto de esta pequeña estación: largas pistas azules, rojas y negras con un desnivel francamente bueno.

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Hay tres zonas claramente definidas: el sector Arracou, en el que un telesquí da acceso a una fácil pista azul.

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En el sector Soussouéu se puede disfrutar de divertidas pistas azules y rojas que discurren por bosques de pinos y hayas.

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Por último, el sector Séous nos ofrece un muy bien diseñado park, un circuito de ski-cross y pistas anchas donde disfrutar a buena velocidad con giros amplios y conducidos.

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Así mismo, una divertida pista roja y otra negra que transcurren por el bosque conduce al telesilla más bajo de la estación y que te coloca en 15 minutos en la cota más elevada de la misma.

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En resumen, Artouste es una pequeña estación con pistas realmente disfrutonas, muy bien pisadas y cuidadas; ofrece un paisaje realmente espectacular y es una gran opción para conocer las maravillas del Pirineo central francés, en las que brilla sobre todas ellas esa hipnótica montaña que es el Midi d’Ossau.

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Si tienes pensado pasa rmás de 3-4 días en el valle de Tena o en Formigal, te recomiendo que hagas una incursión francesa para pasar un gran día de esquí en Artouste y, de paso, te des un pequeño homenaje gastronómico. ¿Dónde? En la pequeña y acogedora Creperie de l’Ours, justo a la salida de la base del telecabina, donde te podrás chupar los dedos con alguna de las múltiples fondues, raclettes y platos regionales que ofrecen.

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¡No te pierdas Artouste, te lo dice un sibarita… accidental!

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El “Pot au Feu” o cómo ponerse morado en París por 18 euros

  • Restaurante “Le Roi du Rot au Feu”
  • Dirección: 34, rue Vignon. 75008 París. A 5 minutos a pie de la turística Iglesia neoclásica de la Madeleine (ver mapa).
  • Teléfono: 00 33 1 47 42 37 10. No admite reservas.
  • Precio: el Pot au Feu, contundente especialidad de la casa, a 18 euros por persona.

Por: Jaime Rull / @RullandRock

En una ocasión, un buen amigo mío, me dijo esta frase:

“Comer mal en París es muy complicado. Prácticamente, se come bien en cualquier restaurante. Lo realmente difícil en París es comer barato”.

¡Qué gran razón tenía mi amigo Óscar Díez cuando me lo dijo! París siempre ha sido, es y será una meca gastronómica. Pero es cierto que siempre hay que llevar el bolsillo bien preparado. Hace dos semanas tuve la oportunidad de volver por esta ciudad que siempre sorprende y de la que nunca te cansas. Y por pura casualidad, tuve la inmensa fortuna de saciar mi voraz apetito en un restaurante con solera francesa y un encanto típicamente parisino. Un pequeño restaurante que siempre te imaginarías en cualquier película ambientadas en París.

¿Cómo llegué a él? Vagaba cansado por los bulevares en las inmediaciones de la Ópera Garnier y la Place de la Madeleine y ya habían dado las 3 de la tarde, una hora a partir de la cual se hace complicado encontrar en París un restaurante con la cocina abierta para comer. Intentando huir del tráfico pesado y del ruido, decidí meterme por una estrecha y silenciosa calle para buscar algo más de tranquilidad y algún puesto de comida rápida para reponer fuerzas. Esa calle en la que me metí fue la Rue Vignon. Lo primero que me llamó la atención fue un coqueto restaurante con un toldo granate que daba sombra a unas pequeñas mesas y sillas dispuestas en la calle.

Ví que estaba abierto y que un grupo de parisinos hacían sobremesa amigablemente en torno a copas de vino y eso me atrajo: un restaurante típicamente parisino sin estar infestado de turistas. Su nombre era sugerente: “Le Roi du Pot au Feu” que quiere decir algo así como “El rey del guiso”. Me acerqué a ver la carta y ví un menú Pot au Feu por 18 euros y me dije: “Hoy es el día de probar algo nuevo. Vamos a ello”.

Cierto es que llevaba bastante hambre y tenía ganas de algo contundente. ¡Y acerté de pleno! Pedí a una amable camarera mi menú Pot au Feu y al rato apareció con este platazo:

El Pot au Feu es un plato típico francés, familiar lejano de nuestro cocido. Se prepara con sabrosa y tierna carne de buey que se puede condimentar con mostaza de Dijon, hortalizas y verduras que se cuecen a fuego lento en un puchero de barro (de hecho, la expresión francesa pot au feu sirve también para definir este tipo de recipientes). Al igual que en España, también se puede servir de manera previa una sopa resultante de la preparación de este plato.

Pero hay un detalle que aporta un encanto especial al Pot au Feu y es el hecho de que te lo presentan con unas finas y calientes rebanadas de pan tostado en los que puedas untar el tuétano, aliñándolo con un poco de sal gorda y mostaza de Dijon. Acompaña todo esto con una copita de vino tinto y alcanzarás el Nirvana hasta caer rodando de la mesa. ¿Y lo mejor de todo? ¡Es que te pones hasta las trancas por sólo 18 euros! ¡Y además con cocina francesa de primera línea!

Un último consejo: si a pesar de meterte un Pot au Feu entre pecho y espalda aún tienes hueco para un postre casero, no dejes de pedir su Tarte Tatin de manzana. Te garantizo que se te caerán las lágrimas de la emoción.

Así que ya sabes, si vas a ir por París y eres de los que le gustan la cocina francesa, el buen comer abundante y barato, no dejes de pasar por el restaurante “Le Roi du Pot au Feu”. ¡Te doy fe de que su regio título se lo tienen más que merecido!

Una habitación con vistas en el centro de París… ¡Barata y con encanto, s’il vous plaît!

  • Estudios Harmonie París
  • Dirección: 26, rue Gravilliers. En el corazón del céntrico barrio de Le Marais, a 10 minutosa pie del Centro Georges Pompidou. Distrito III.
  • Precio: desde 90 euros la noche en un estudio para dos personas.
  • Teléfono: 00 33 660 125 342 (Preguntar por Astrid Chaumeil)
  • Correo electrónico: 26gravilliers@gmail.com
  • Web: www.feelparis.com

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Ah, París… Todo lo que se diga de la Ciudad de la Luz es poco. Es de esas ciudades a las que no importa viajar mil y una veces. Siempre tiene algo con lo que sorprenderte y agarrarte en las entrañas.

Y hasta aquí, los tópicos de siempre.

(Tópicos, sí, pero verdades como puños)

París será todo lo bonito y maravilloso que queramos, pero lo cierto es que encontrar alojamiento bueno, bonito y barato se puede encontrar en una auténtica odisea inabarcable si no se conoce a fondo la ciudad. Y aún así, no esta tarea nada fácil: si encuentras un hotel bonito y céntrico verás que el precio se dispara (una habitación doble en un dos estrellas viejuno no baja de los 120 euros). Y si el hotel que has visto es barato lo más probable es que esté a tomar vientos del centro. Y si es barato y céntrico casi seguro que será viejo y costroso, con habitaciones de moqueta raída, decoración de gusto más que dudoso, baños ‘vintage’ de los 70 y paredes de papel.

Asumámoslo, el alojamiento en París es caro. Es lo que hay.

Por esta razón, ante lo desesperante que se me convirtió encontrar recientemente un hotel decente, asequible y con algo de encanto en el centro de París, me decanté por otra opción y me dije: “¿Y si busco un apartamento de alquiler?” De repente, solo ví ventajas a esta opción: seguro que iba a ser más barato y céntrico que un hotel y podría disponer de cocina con lo que economizaría en comidas. Además, me hacía ilusión vivir por unos días como un parisino, en un pequeño y coqueto estudio en el centro de la ciudad que me permitiera estar cerca de mi sitios favoritos de la ciudad, como la Plaza de los Vosgos.

Pues bien, indagando por internet recalé en www.feelparis.com y fue aquí dónde encontré mi salvación en forma de apartamentos bien ubicados, a buen precio y con mucho encanto. En este portal de reservas, gracias a un práctico buscador, puedes localizar interesantísimas opciones de apartamentos de alquiler por días que van desde los 90 euros la noche, un precio muy, muy razonable para ser París. Y más si estamos hablando de alojamiento moderno, céntrico, cuidado y con encanto. Además, esta página muestra un gran número de fotos de cada apartamento de alquiler y tiene un teléfono de atención al cliente español: 93 150 31 76.

Como yo buscaba algo un poco especial para una ocasión especial (a buen entendedor…) me decanté por un pequeño estudio con cocina en el actual barrio de moda del centro de París, Le Marais. Concretamente, en el número 26 de la Rue Gravilliers, inmueble en el que ofrecen varios apartamentos de alquiler. Y cuando llegué allí el pasado fin de semana no me decepcionó. El estudio se encontraba en un antiguo edificio del siglo XVIII reformado por completo, al que se accedía por un encantador jardín en el patio común.

Subiendo por una estrecha y divertida escalera de caracol llegué al segundo piso en el que se encontraba el estudio que había alquilado que recibía el nombre un tanto cursi de ‘Paris Harmonie’. Abrí la puerta y esto es lo que me encontré:

Un estudio exquisitamente decorado, con una cocina pequeña pero más que suficientemente equipada:

Y lo que me encantó es la cama de matrimonio del estudio bajo un techo de vigas vistas de madera. ¡Comodísima!

El baño no era muy grande que digamos pero sí muy bien equipado.

El estudio era tan acogedor y tenía tanta clase que realmente me hice la ilusión de que alguna vez podría llegar a ser un parisino de verdad. Y más si las vistas desde el estudio eran éstas:

Resumiendo: te recomiento este apartamento si buscas un alojamiento barato, céntrico y con encanto en París. La responsable de la agencia Wallace Investissement que me lo alquiló -Astrid Chaumeil- fue correctísima y superprofesional en todo momento (habla inglés perfectamente); la recepción en el apartamento por parte de uno de los comerciales de la agencia fue perfecta y la gestión de la reserva a través de www.feelparis.com y su atención al cliente por teléfono fue impecable y transparente. Sólo hay una pega que debes tener en cuenta: si vas a llegar al apartamento más tarde de las 8 de la tarde te pueden cobrar un suplemento que puede ir de 40 a 60 euros, algo exagerado en mi opinión.

Aún así, ¡al estudio Harmonie París le doy un 10!

Un pequeño paraíso natural y gastronómico al otro lado del Pirineo: el valle de Louron

Por: Jaime Rull / @RullandRock

Las maravillas que ofrece el Pirineo aragonés, concretamente en la comarca del Sobrarbe, son innumerables: el Parque Nacional de Ordesa, el valle de Pineta, la Peña Montañesa, el Monte Perdido… y podría seguir casi hasta el infinito. Pero si cruzamos la frontera hacia el otro lado del Pirineo, el francés, también nos encontramos con verdaderos tesoros ocultos que viven a la sombra de los espectaculares paisajes del lado español.

Pues bien, en Francia, a apenas 40 minutos del túnel de Bielsa -paso fronterizo entre España y Francia- me encontré con uno de los paisajes más desconocidos e impresionantes de los Pirineos: el valle de Louron.

A través del túnel de Bielsa es habitual el trasiego de turistas españoles a Francia y viceversa, sobre todo en invierno, cuando la temporada de esquí está en su apogeo. Los esquiadores españoles acuden cada vez más a las estaciones de esta zona –Saint Lary, Piau-Engaly y Peyragudes– ante lo competitivo de sus precios y la calidad y cantidad de su nieve. Pero estos turistas van a lo que van, y pasan por alto pequeñas joyas como el valle de Louron, a apenas 15 kilómetros de núcleos tan turísticos como Saint Lary. ¡Ellos se lo pierden!

La localidad que preside el valle es la pequeña localidad de Loudenvielle, a orillas de un apacible y bucólico lago. Eso sí, de origen artifical, pero impresiona ver montañas de 3.000 metros de altura reflejadas en sus tranquilas aguas. Y más todavía si se hace desde el castillo medieval de Génos, ubicado en un promontorio del pueblo vecino desde el que se aprecian las mejores vistas de este impresionante valle de origen glaciar. Un auténtico orgasmo visual.

Con esta visión sólo quedaría por satisfacer un único sentido: el gusto. ¿Y qué mejor opción que la gastronomía francesa para saciarlo? La última vez que estuve en el valle de Louron -allá por marzo- tuve la inmensa fortuna de parar por casualidad en uno de los mejores y más baratos restaurantes de la zona: el Chante-Coq du Louron. En una casa de montaña con una anodina y fría fachada gris se esconde un restaurante acogedor, de exquisita decoración y una cocina de primera en el que el menú del día en fin de semana solo costaba 13,50 euros, incluyendo pan, bebida y postre. Un detalle que me encantó: ¡un cartel exterior anunciaba orgullosamente que en este restaurante se cocinaba con aceite de oliva, no con mantequilla!

Cuando yo creía que me iba a encontrar con el típico menú del día de batalla, mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme con platos elaborados, con una presentación muy cuidada y con un género de altísima calidad. Entre los primeros a elegir, una ensalada con queso de cabra de morirse y unos raviolis caseros rellenos de espinaca y setas, con embutido de la zona gratinado con una fina capa de queso parmesano.

De segundo, tuve la oportunidad de meterme entre pecho y espalda un entrecote de tamaño considerable con salsa de pimienta y especias de la zona y patatas asadas especiadas. Para chuparse los dedos y no parar.

Pero la sorpresa llegó con el postre: una colosal crepe casera con una capa de azúcar caramelizado al horno y nata casera. Sencillamente, no tengo palabras para describir este momento.

¡Y todo por 13,50 euros en Francia! A mí se me quedó la misma cara que la del simpático perrete de los dueños del restaurante que pululaba por las mesas por si caía algún bocado…

Para acabar, quiero recomendarte dos opciones para dormir barato en este viaje. Si quieres alojarte en España y hacer esta incursión a Francia en el día, una de las mejores y más baratas opciones es el Hostal La Fuen en el pueblo de Parzán (Huesca), a tan sólo 8 kilómetros de la frontera y el túnel de Bielsa. Habitaciones acogedoras, limpias y con buenas vistas desde 40 euros la habitación doble (¡y algunas de ellas con ducha hidromasaje!) Los desayunos son abundantes y su cocina es recomendable, ya que también tiene restaurante.

Si por el contrario, te apetece dormir en Francia, te voy a sugerir pasar la noche en una típica casa-granja del Pirineo francés con mucho encanto: Le Relais de l’Empereur. Se encuentra en un pequeño y acogedor pueblo a 2 kilómetros de la turística localidad de Saint Lary, y a 10 del valle de Louron. En esta preciosa casa podrás encontrar habitaciones dobles con desayuno desde los 60 euros.

Su buscas destinos diferentes, no masificados y cercanos, paisajes espectaculares, naturaleza, montaña y buena gastronomía, el valle de Louron es tu sitio. ¡Pero, sssshhhhh, no se lo digas a nadie!

Lo mejor que hacer en un viaje de 4 días a Ginebra

El pasado miércoles recibimos la siguiente consulta de Mariluz, una amiga de este blog, en la que nos decía lo siguiente en relación a nuestro post sobre alojamiento barato en Zermatt:

“¡Hola! os acabo de descubrir y con este post sobre Suiza me venís que ni al pelo..Estoy planificando un viaje a Suiza para cuatro días a finales de junio. Aterrizamos en Ginebra y la idea es alquilar un coche para ver lo que nos de tiempo. ¿Podríais recomendarme sitios que visitar o si conocéis alojamiento o restaurantes con buena calidad/precio? Muchísimas gracias!!”

Pues bien, nos comprometimos a dar a ofrecer las mejores propuestas para este viaje y lo prometido es deuda: aquí van los consejos del Sibarita Accidental para aprovechar al máximo 4 días/3 noches de estancia en Ginebra y sus alrededores. ¡Y lo más barato posible sin renunciar a la calidad!

Ginebra es una ciudad agradable, cosmopolita y muy manejable. Su reducido tamaño la hace ideal para una visita de 24-48 horas.

Pero lo verdaderamente atractivo de Ginebra es su espectacular entorno: el lago Leman, su riviera con viñedos al sol y, sobre todo, la espectacularidad de los Alpes. Así que, Mariluz, te recomendamos una ruta circular que parte de Ginebra para pasar por lo mejorcito de los Alpes en Chamonix y por la riviera del lago Leman, llegando nuevamente en la ciudad suiza.

El aeropuerto de Ginebra es cómodo, manejable y muy bien comunicado tanto en transporte público (se encuentra a 15 minutos del centro de Ginebra en tren) como en acceso a autopistas en dirección a Suiza y Francia. Te recomendamos alquilar un coche para tener la libertad suficiente para moverte a tu antojo. Pero no te recomendamos que pases tu primera noche en Ginebra: te proponemos que nada más alquilar tu vehículo pongas rumbo a uno de los sitios más emblemáticos de los Alpes, para pasar tu primera jornada del viaje y a poco más de una hora del aeropuerto de Ginebra: Chamonix.

En Chamonix podrás ver lo más espectacular de los Alpes: el Mont Blanc, glaciares como el Mer de Glace o miradores a 4,000 metros de altura como el del Aiguille du Midi. Si madrugas, en el mismo día te dará tiempo a subir en tren al Mer de Glace y, después, a coger el funicular para subir hasta el Aiguille du Midi y admirar las mejores vistas del macizo del Mont Blanc y sus glaciares.

¿Dónde dormir en Chamonix? Ésta es nuestra propuesta:

  • Hotel le Faucigny: céntrico alojamiento de tres estrellas con mucho encanto y buen gusto. Puedes encontrar habitación desde 70 €/noche (¡Un precio muy competitivo para ser Chamonix y además tiene Spa!) www.hotelfaucigny-chamonix.com

¿Dónde comer en Chamonix? Te vamos a sugerir algo diferente:

  • Todas las mañanas de los sábados se organiza en el centro de Chamonix (en la place du Jumelage) un mercado al aire libre en el que podrás encontrar puestos con la mejor comida y género venido de Francia, Italia y Suiza. Una auténtica experiencia para los sentidos, ya que podrás comer especialidades de estos tres países por precios ridículos.

Tras Chamonix, te proponemos poner rumbo de nuevo a Suiza, en dirección a la localidad de Martigny para que puedas disfrutar de la riviera del lago Leman. Tu destino en esta jornada es Montreux, Lausanne y Ginebra, pasando por el soleado pueblo suizo de Saint Saphorin, rodeado de viñedos y con las mejores vistas del lago Leman. Su paisaje fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2007. Casi nada…

El camino hasta aquí es impresionante y encontrarás numerosos sitios en los que querrás  parar para tirar una foto. Disfrútalo y tómate tu tiempo. Antes de llegar a la localidad suiza de Martigny y al lago Leman tendrás la oportunidad de admirar unas vistas espectaculares sobre el valle del Ródano.

Desde Martigny, coge la autopista rumbo a Montreux/Lausanne/Ginebra. Entre Montreux y Lausanne se encuentra Saint Saphorin, donde debes hacer una parada para que alucines con este pueblo y su entorno.

Para acabar, te proponemos pasar tu última noche en Ginebra.

¿Dónde dormir en Ginebra? Un dato importante: Ginebra no es una ciudad barata, y más desde que el euro perdiera fuerza frente al franco suizo. Así que aquí van nuestras apuestas:

  • Hotel Edelweiss: ubicado cerca del lago Leman y a un agradable paseo de 15-20 minutos del centro histórico. Sus habitaciones tienen mucho encanto, decoradas con madera al más puro estilo alpino. Si se te antoja una fondue, en su restaurante podrás tomarte una que te chuparáslos dedos. En su web podrás encontrar promociones y descuentos especiales: www.manotel.com/fr/edelweiss/index.php
  • Hotel Les Arcades: una de las opciones más económicas pero con calidad en Ginebra. Está situado frente a la estación central de ferrocarril de Ginebra y muy cerca del centro. Web: www.hotel-arcades.ch

¿Dónde comer en Ginebra? Apostamos por:

  • Restaurante Au pied de cochon, en el centro histórico: Place du Bourg-de-Four 4. Tiene una agradable terraza exterior. A final de primavera es temporada de espárragos, así que te recomendamos que tomes una de sus especialidades, el “risotto au sbrinz” con espárragos verdes y rúcula. ¡Para morirse! Web: www.pied-de-cochon.ch

¡Esperamos que estos consejos sean útiles, así que te deseamos, Mariluz, un feliz viaje a Ginebra y que, a la vuelta, compartas con el sibarita accidental todas tus experiencias!